SUDOKU'S MONSTER
SUDOKU'S MONSTER
Por: Daniel Cardona
Juego Sudoku con lapiceros de tinta indeleble. Detesto con A de "asco" a quienes lo hacen con lapiz y borrador.
No tiene gracia hacer el escorpión en el sagrado templo de Wembley si cada que la cagas puedes retroceder en el tiempo. El loco René realizó la atajada mas impresionante de la historia sin lapiz y borrador.
Pudo haber hecho el rídiculo del siglo.
De eso se trataba, de jugar con tinta endeleble ante los encopetados ingleses, en el mas grande templo.
El Sudoku es el cuadro sagrado, debe enfrentarse con sumo respeto, sus mágicos números hechizan con encanto a quien osa coquetearles.
Niveles principiante e intermedio no tienen gracia, son juegos cerrados, siempre tienen solución "indeleble", lo máximo que se te podrá exigir es una gota de paciencia.
Los níveles verdaderamente avanzados son abiertos, te obligan a exponerte, le suman el azar a la paciencia, convierten el juego en vida, en muerte. Te dejan sin opción, te obligan a elegir.
El Sudoku se convierte en "ruleta rusa" y tal vez en algo mas macabro, porque el que falla no tiene la suerte del que termina con una bala en la cabeza. Aquel, por lo menos, no tiene que vivir con el lastre del fracaso.
Sin embargo, es necesario añadirle la carga dramática que si posee la ruleta sovietica de la muerte.
Ante este imperativo tomé la decisión de mutilarme una parte del cuerpo cada vez que el cuadrado de los números mágicos me derrotara.
A la fecha llevo un promedio envidiable, no soy un hueso fácil de roer. A pesar de ello, el mínimo porcentaje de derrotas ha sido suficiente para convertirme en la pesadilla de este aburido pueblucho.
Los niños no soportan ver a un tipo con media nariz y sin orejas. "Si se portan mal se los lleva el monstruo del Sudoku", les dicen sus padres para encarrilarlos.
El viejo de la tienda ya no me vende nada, dice que le espanto la clientela.
Ya no les soy indiferente a las mujeres, ahora me miran, algo es algo, así lo hagan con asco.
Al cura y a mi hermano les produzco lástima, y al resto de los mortales una mezcla de fastidio y temor. Si me vieran sin ropa entrarían en shock. Algún día llegaré tarde a la iglesia, cuando no quepa un alma, y lo haré desnudo, para recordarles de que están hechos.
De qué están hechos? De nada, porque mas asco me dan ellos, que juegan con lapiz y borrador.
Dejaré para lo último un ojo y dos dedos, los necesito para jugar. Cuando pierda alguna de estas tres piezas el Sudoku me habrá derrotado en definitiva.
Si al morir los conservo, será otro el vencedor. No lo veo improbable, el espejo me indica que aún queda mucha carne por retirar.