SIN SORPRESAS - música de Radiohead -
SIN SORPRESAS
(música de Radiohead)
Por: Daniel Cardona Ochoa
Alice le informa que la cena está servida, lo hace por cumplir, sabe que su maldita costumbre de dejar enfriar la comida y seguir encadenado a la computadora no va a desaparecer por arte de magia.
Javi le responde por acto reflejo, tiene su estómago vacío pero hasta el hambre es burlado por el ciberespacio.
Alice come sola, nada para sorprenderse. Enciende su radiograbadora mientras mastica el salmón gratinado que tardó dos horas en preparar. Siempre la misma canción, es una chica leal y jamás se permitiría invitar notas diferentes a sus cenas solitarias. Hace meses intenta digerir aquella triste melodía.
Mira con decepción el plato vacío de su esposo durante un par de segundos. Rota ligeramente su cabeza para echarle un ojo a la habitación. Lo ve golpear sin cesar el adictivo teclado.
Mastica un pequeño bocado.
Un repentino parpadeo de la lámpara que ilumina el comedor la sacude del letargo. La perturbación eléctrica afecta el sonoro artefacto distorsionando el depresivo tema de fondo antes de imponer el silencio.
Javi se lleva las manos a la cabeza, rabioso, descontrolado. Su mundo es demasiado débil, basta una falla energética para aniquilarlo. La pantalla se pinta de negro reflejando su rostro sin previo aviso. La confrontación consigo mismo lo devasta. En sus ojos cuadrados ve dibujado su corazón, esa espantosa porción de tinieblas inundada de basura. No soporta la imagen, desvía su mirada hacia el espacio ocupado por su mujer y el silencio. - Que linda mujer, que hermosa casa - se dice al resarcirse por un instante del doloroso aterrizaje al mundo real.
Los muertos pelean. La luz parpadea nuevamente y la canción lucha por resucitar.
Lo logra, matando el silencio y la esperanza.
Alice lo observa regresar aliviado a su habitual "tecleo". No se sorprende. El tubo de la perdición no tiene fondo.
Al fin y al cabo somos como un limón, después de algunos años terminamos exprimidos.
Mastica su salmón.
Tararea su canción para engañar el arte de tragar en silencio.