LA CÚPULA
LA CÚPULA
Por: Daniel Cardona
Subí a la cúpula a pesar de la resistencia que oponían mi frágil rodilla y mi acrofobia.
El último escalón capituló, emergiendo imponente la joya que había buscado toda mi vida.
Encarcelado en el receptáculo de cristal, el antiguo libro posaba majestuoso, invitando a violar sus páginas, a adentrarse y apoderarse de los maravillosos secretos contenidos en su interior.
La monja que me había guíado hasta esta maravilla levantó el cristal y desnudó las escrituras.
- Ahora lo dejaré solo. Mas tarde regreso - me dijo la religiosa antes de desaparecer por la escalera.
Entonces fuimos dos, el libro y yo, nadie más, la cita anhelada. El deseo venció al miedo y me lancé sobre él, abrí la primera página y seguí derecho hasta el final, sin parar, sin respirar. A medida que devoraba palabras y frases iba sintiendo esa energía creciendo en mi interior.
Al llegar por fin a la última página noté que se habían desarrollado el par de alas negras que llevo sobre mi espalda.
Cerré el libro y me lancé al vacío.
Instantes después la monja regresaba a la cúpula y reacomodaba el libro bajo la caja de cristal.
El hecho de no encontrarme no fue para ella motivo de sorpresa.
Se persignó un par de veces antes de abandonar el lugar.