13, NI TE CASES NI TE EMBARQUES
13, NI TE CASES NI TE EMBARQUES
Por: Daniel Cardona Ochoa
Alguien me dijo que pospusiera el viaje. A aquella persona no le cabía en la cabeza que me metiera en un avión justo el jueves trece. Repetía hasta el cansancio con cierto adorno de sabiduría en su tono de voz: "Trece, ni te cases ni te embarques". ¡Que cosa con los supersticiosos! Inevitable fue escupirle una carcajada en su cara.
Debo reconocer que ya en el aire tuve que tragarme la risotada cuando al Air Canada AC963 le dio por dárselas de toro mecánico. Aquellas seis eternas horas destrozaron mi escepticismo. Durante el viaje solo pude pensar en una cosa, me preguntaba en cuantos pedazos quedaría esparcido mi cuerpo después de la colisión. No habrian de ser pocos, a juzgar por mi tamaño.
Con los pies en la tierra y el corazón en las manos juré que jamás volvería a viajar un día trece.
¡Que cosa con los escépticos!