Palabras que matan
........................
PALABRAS QUE MATAN
Por: Daniel Cardona & Quentin Tarantino
Una de las teorías del cine es que cuando la imagen argumental y visualmente funciona no hace falta diálogo. Las pausas son a menudo mas importantes que las palabras. Lo visual es siempre mas importante que el diálogo.
En el caso de Tarantino, esto no aplica.
Tarantino no cree en teorías. En su cine los diálogos superan lo visual. Sus personajes no paran de hablar y sus palabras los definen.
No es que lo visual en el cine de Quentin no sea importante. Su estética es la de un cerebro demente y genial. Si Tarantino no se hubiera dedicado a hacer películas, muy probablemente hubiera terminado siendo un asesino serial.
Has visto imágenes fuertes en sus películas, verdaderos baños de sangre.
A Travolta se le dispara el arma en Pulp Fiction y pinta los vidrios de su auto con los sesos de un desafortunado pasajero.
Uno de sus malditos bastardos, el oso judío, vuelve papilla la cabeza de los militares nazis con su bate de beisol.
El Señor Blanco (reservoir dogs) le arranca la oreja a un policía mientras baila stuck in the middle with you.
Imágenes fuertes, inolvidables, sin duda. Una estética propia.
Pero en el caso de Q la teoría funciona a la inversa, los diálogos sustentan la imágen.
Memorable la escena de la película True Romance (Amor a quemarropa), escrita por Tarantino.
En ella, un policía, Dennis Hopper está siendo interrogado por un poderoso capo siciliano, el Señor Viscenzo. El policía se encuentra en una encrucijada. Sabe que va a morir y debe elegir entre hacerlo rapidamente o someterse a una lenta y dolorosa tortura. Para irse de este mundo sin dolor debe entregar la información que el gran capo le está solicitando. Eso implica morir como un traidor y la traición no está dentro de su código. ¿Cómo sortear la tortura sin morir como un sapo? Un interrogante al que Tarantino le da una respuesta mágica:
Don Viscenzo (rodeado de guardaespaldas):
- Sabe, los sicilianos son grandes embusteros, los mejores del mundo. Yo soy siciliano. Mi padre era el campeón del mundo de los embusteros sicilianos. Al crecer con él, aprendí como hacerlo. Hay 17 cosas distintas que uno puede hacer cuando miente, quien quiera descubrirte tendrá que averiguar las 17 formas. La mujer tiene 20, el hombre tiene 17. Pero, si las conoces como conoces tu propia cara, puedes mandar todos los detectores de mentiras al infierno. Lo que intentamos ahora, es el juego de mostrar y contar que usted no quiere mostrarme nada pero así lo cuenta todo. Sé que usted sabe donde está, así que digámelo antes de que le haga sufrir porque ... de morir no se libra.
Policía.
- ¿Podría fumarme uno de esos cigarrillos?
Don Viscenzo
- Claro
Policía
- ¿Usted es siciliano, eh?
Don Viscenzo
- Sí, siciliano.
Policía
- ¿Sabe? Yo leo mucho, sobre todo cosas ocurridas en la historia, para mí es algo fascinante, y hay un hecho que no sé si usted conoce. Los sicilianos, descienden de negros.
Don Viscenzo
- No, no entiendo. ¿Cómo ha dicho?
Policía
- Es un hecho. Verá. Los sicilianos tienen sangre negra bombeando en sus corazones. Y si usted no me cree, documéntese. Hace cientos y cientos de años los moros conquistaron Sicilia. Y los moros son negros. Verá, por aquel entonces los sicilianos eran como los espaguettis del norte de Italia, sí, tenían el pelo rubio y los ojos azules. Sin embargo, los moros invadieron la isla y cambiaron todo el país. Se aparearon tanto con las mujeres sicilianas que cambiaron la línea sanguinea para siempre. Por eso el pelo rubio y los ojos azules se convirtieron en pelo negro y piel oscura. Sabe, me resulta asombroso pensar que hoy en día, cientos de años después, los sicilianos llevan esos genes negros. Es un hecho, está escrito. Sus antepasados son negros. Y su tatara tatara tatara abuela se folló a un negro. Y tuvo un hijo mulato. En serio, es un hecho real. Digame, ¿Cree que miento?
El policía no sufre mucho. Don Viscenzo se sale de casillas y le llena la cabeza de plomo.
Gracias a Quentin una tortura anunciada se convierte en una muerte instántanea.
Si Tarantino no se hubiera dedicado a hacer películas, algunos ni sabrían que los moros hicieron de las suyas en una isla plagada de mafiosos.
Interiores (Woody Allen)
Daniel Cardona
Si tuviera que definir esta película con una sola palabra, Elegancia sería la primera que se me vendría a la mente.
He visto bastantes filmes de Woody Allen (también me faltan muchos por ver, este hombre parece una gallina en celo, ha puesto demasiados huevos ... y no puedes comer huevos todos los días, es malo para el colesterol). Bueno, el hecho es que esta es una de las películas de Allen que mas me ha gustado.
Después de verla terminé algo aporreado, es de esas cintas que te aterrizan, que te dicen lo que no quieres escuchar, que te incomodan un poco. Algo similar a lo que sientes cuando terminas de ver una película de Haneke pero con mucha mas sutileza. Haneke es de los que te mata de un garrotazo en la sien. Woody Allen, por el contrario, genera un efecto-cancer, te mata lentamente.
Interiores es una película que trata, entre otras cosas, de la crueldad de la franqueza, de lo inhumanos y despiadados que podemos llegar a ser al escupir aquello que se conoce como Verdad sobre el rostro de quien alguna vez amamos.
La frase de cajón "prefiero que me hables con sinceridad aunque me causes un profundo dolor" no está hecha para todas las fibras. No puedes ser franco con todo el mundo. Hay personas demasiado frágiles que no soportarían una descarga de sinceridad.
Inteligente el manejo que el director le imprime a sus personajes.
La gran víctima de esta historia, el personaje cargado de tragedia, es una vieja insoportable con quien nos resulta imposible sentir un mínimo de empatía.
Por el contrario, nos alegramos de la aparición de esa intrusa folclórica que le da un poco de color a este cuento gris, un personaje que bien puede ser la bruja de la historia, la oportunista.
Y en el medio de ellas una familia tan compleja como la mente de Woody Allen.
Interiores es de esas películas que uno ya debería haber visto. Es una obra de arte fría. Es un aterrizaje forzoso. Es una cachetada. Es un enorme megáfono acomodado sobre tu oído izquierdo que te vomita a miles de decibeles que la esperanza es una ilusión y la sinceridad un arma mortal.
PS/
Soy un incondicional de Allen y lo que escriba sobre él y sus películas está cargado de subjetividad.
ENTRE BUITRES
Daniel Cardona
Su estómago está como su nevera, vacío. Trece botellas de vodka dispuestas como trofeos alrededor de la habitación también lo están. Ni hablar de sus bolsillos, del lado derecho de su cama.
Alguien le advirtió que terminaría mal. - No te metas con una negra, su alma y su piel están pintadas del mismo color - Aquello fue lo mas estúpido que había escuchado. Hacía mucho tiempo que quería mandar al Fresa al demonio y aquella frase fue el pretexto definitivo.
- Comete una mierda - le dijo antes de pararse de la mesa sin pagar su parte de la cuenta. Su familia no fue menos sutil y también la mandó a la mierda. Envío a todo el mundo a la mierda solo por ella.
Y el día que aquella chica armó sus maletas el que quedó hecho una mierda fue él.
No es un buen día para tomar un café pero es lo único que queda en su alacena. No se molesta en lavar la sucia taza en la que vierte el café cargado. Bebe un trago que le entra en reversa. El resto lo arroja al lavaplatos.
Moja la toalla y se humedece las axilas. Huele asqueroso pero cuando convives demasiado tiempo con el mismo olor terminas acostúmbrandote. Incluso a veces puede llegar a gustarte.
Toma al azar una de las camisas que hay en el canasto de la ropa sucia. Luego el abrigo de siempre. Luce y huele asqueroso como aquél café. Sabe que se está yendo por una cañería ... como aquél café.
Para los cara - pálida es un traidor. Para los negros de este maldito barrio no es sino un intruso. Ella se fue y él decidió quedarse. Su hermano le dice que se está buscando que lo encuentren un día en su habitación con un tubo clavado en su garganta.
Tal vez esté en lo correcto pero eso no lo hará cambiar de idea. Hasta este lugar llegó persiguiendo un sueño y aquí se quedará sufriendo una pesadilla. Se metió al infierno sabiendo que algún día se iba a quemar y hoy tiene una cita con el mismísimo demonio.
En su caso no aplica lo del terrón de azucar. No puede diluirse entre el café espeso, no puede pasar inadvertido. Por el contrario, resalta.
Baja las escalas del edificio. No puede sacarse la imagen del Buitre de su mente. La puta del 102 obstruye la escalera con su enorme culo y las piernas abiertas. Algo le dice y él responde que no está de ánimo.
Ánimo nunca falta, lo que no hay es ni un solo centavo. Eso en realidad nunca ha sido un problema para la puta del 102, maneja crédito. Para el Buitre, en cambio, ese siempre ha sido el problema.
Hoy se le vence el plazo y no sabe si será mejor dale la cara o desaparecer por un tiempo. No, eso sería un error. Además ¿qué es lo peor que podría sucederle? ¿que le llene el pecho de plomo? No sería una mala forma de llenar el vacío que le seca el corazón.
El Buitre es malo y no es tonto. Le prestó ese dinero sabiendo que jamás lograría devolvérselo. Eso solo se hace cuando quieres deshacerte de alguien o cuando pretendes apoderarte de alguien. El Buitre se trae algo entre manos y no es precisamente una camándula.
Sale del edificio. Una corriente helada le entumece las orejas. Se acomoda el capuchón de su abrigo y apura el paso.
Un auto con vidrios polarizados desacelera en su dirección hasta detenerse a su lado.
Es el Tyson.
Sus gafas oscuras se van dejando entrever a medida que el vidrio baja lentamente. Una nube de marihuana y rap a 150 decibeles escapan de su interior.
¿Qué idiota utiliza gafas oscuras al interior de un auto polarizado?
El vidrio sigue bajando hasta completar su cara. Luce con orgullo la cicatriz de su nariz. Supuestamente se la estampó el loco Scarver durante sus vacaciones en la prisión de Bellavista. Al loco Scarver no le quedó cicatriz. Lo que no le quedó fue nariz, el Tyson se la arrancó antes de clavarle el tenedor en los ojos. El Tyson es sanguinario y es la mano derecha del Buitre. Es su jefe de seguridad, es quien le resuelve sus problemas. Y cuando el Tyson te ordena algo, si es que valoras tus ojos, debes obedecerle.
- Atrás - le dice sin saludar
Alguien abre la puerta trasera. Entra al vehículo. Uno de los gorilas le dice que el agua se inventó hace años. Todos se cagan de la risa
- ¿Te cortaron el agua? - dice el Tyson tapandose la nariz - ¿Cómo demonios pretendes entonces pagarle al Buitre?
Cuando eres un blanco en un barrio de negros te conviertes exactamente en eso, en un blanco. Todos a tu alrededor portan ballestas y te miran con ganas
El auto atraviesa calles atestadas de vagos sin futuro y drogadictos malolientes.
Hay una gran diferencia entre un alcohólico y un drogadicto y es que el alcohol se acompaña con tangos. Una inyección de heroína no combina con "fuí un fracasado y en mi caída busqué dejarte a un lado".
Pero esos tecnicismos le importan un pepino al Buitre. No le importa si esa chica te dejo porque empezaste a beber o si empezaste a beber porque ella te dejó. Da lo mismo si son anfetaminas o vodka lo que circula por tus venas cuando le debes dinero al gran Señor.
- Última estación - dice el Tyson mirándolo por el retrovisor - Adentro te espera el jefe
Uno de los gorilas le abre la puerta y le recuerda que el Buitre le va a cortar las pelotas.
Ya ha pasado por eso. Antes se cagaba del susto, ahora no es que lo haga de la risa pero ya entiende que no solo con dinero puede pagarse. Ahora comprende sus códigos, conoce las reglas del juego, hace parte del ensamblaje.
Baja del auto. La puerta de una bodega custodiada por un par de animales lo estremece un poco. Ha escuchado algunas historias de lo que ocurre allí adentro. Es el nido preferido del Buitre.
Los tipos lo revisan, se aseguran de que no porte nada extraño. No se confían, saben que un simple tenedor puede convertirse en un arma mortal. No hacen ningún estúpido comentario en referencia a su fragancia. Sus trajes son impecables, esta gente tiene clase, nada que ver con los disfraces del Tyson y sus gorilas.
Uno de ellos lo acompaña al interior. Caminan un par de metros en dirección a una mesa tenuemente iluminada por la luz de una lámpara antigua. Es una belleza, lo que le debe al Buitre debe ser el uno por ciento de lo que cuesta este juguete.
El sonido de pisadas uniformes se hace cada vez mas fuerte. Alguien se detiene justo allí donde la lámpara no alcanza a iluminar su rostro.
Algunos dicen que lo llaman el Buitre por el estado en el que quedan sus enemigos. Otros aseguran que es por la forma de su nariz. La verdad es que pocos lo han visto y quienes lo han hecho ya están bajo tierra.
- Creo que necesitas tomar una ducha - le dice esa voz de hielo mientras le ordena al escolta retirarse.
- Creo que necesito algo mas que eso
Se metió al infierno sabiendo que algún día se iba a quemar y ahora está frente al mismísimo demonio.
- ¿Trajiste el dinero?
- Sabes que no tengo en donde caer muerto
- ¿Qué te parece aquí? - dice mientras saca un arma del bolsillo de su abrigo.
Le apunta a la cabeza.
- Tal vez algún día las cosas se calmen por estos lados - le dice sin mucho convencimiento - ese día será mejor que te hayas afeitado esa sucia barba y que los billetes no quepan en tu cartera
Deja de apuntarle. Coloca el arma sobre la mesa. También un papel con cierta información.
- Puedes largarte - le dice con cierto desprecio mientras da la vuelta y desaparece en la oscuridad.
Toma el arma y el papel. Sale de la bodega. Afuera está el Tyson. No es necesario que la ventanilla esté abajo para saber que lo mira con odio. No esperaba verlo salir por sus propios medios.
El Tyson sabe que hay trabajos que deben hacerse con una palabra que en su léxico no existe. Tampoco en su modus operandi. Sutileza. Esos trabajos se los han venido encargando a él, a un tipo sucio que hiede a alcohol pero que hace trabajos tan limpios como el alma de aquella chica.
Regresa al cuartucho en el que se hospeda. Unas piernas gordas, abiertas de par en par le dan la bienvenida. Ignora un nuevo piropo y sigue de largo.
Abre la puerta, coloca el arma sobre la mesa de noche y se deja caer en el colchón. Un resorte desajustado se clava en sus riñones.
Saca el papel que trae en el bolsillo.
Lee el nombre.
Debe ser una broma.
Este si que definitivamente no era un trabajo para el Tyson.
El Mensajero
Daniel Cardona
PERRO FANTASMA
Daniel Cardona
Duquesa atraviesa la ventana, se posa sobre mi sudoroso hombro y me sacude el mal sueño que me acompaña desde aquella noche en el callejón.
Es mi paloma favorita. Es lista, rápida, fuerte y mucho más segura que un correo electrónico.
Sólo me despierta cuando Louie ha enviado un mensaje. Y cuando Louie envía un mensaje es porque el baile está a punto de empezar.
En mi caso no son los cuervos los que traen malos augurios. Es una paloma blanca de alas fuertes la portadora de malas noticias. Le doy un beso, desenrollo el papel que trae entre sus patas y la dejo que descanse.
Será lo mismo de siempre. Alguien debe ser eliminado. Puedes apostarlo.
Los mensajes de Louie son siempre iguales, lo único que cambia es el nombre de la víctima. Debo haber hecho una docena de trabajos para Louie. Si, son doce los que he mandado al otro lado. Doce, vaya!, todo un equipo de fútbol, toda una última cena. Trabajos bien hechos, limpios, sin huellas.
El viejo Louie ha de estar satisfecho con mi desempeño, los mensajes han venido llegando con más frecuencia. La pobre Duquesa no debe estar muy contenta, las venas ya se le están marcando en sus alas.
Los mensajes de Louie son siempre los mismos pero algo como esto no me lo esperaba. Sí, siempre debe liquidarse a alguien, pero el hecho de que le haya llegado el turno a Hermoso Frank es algo que me ha dejado de una sola pieza. No sabría decir si este es el trabajo más fácil o el más complicado que Louie me ha encargado. Deshacerse de Hermoso Frank es un juego de niños. Pan comido. Hermoso Frank puede ser un estúpido con corona pero es un miembro de la Familia.
Todo se va a joder pero Louie es mi maestro y el código samurai me enseña que debo obedecer a mi maestro. El código de la mafia italiana puede ser tan complejo como el código samurai. Quien mata a un miembro de la Familia debe ser borrado de la faz del planeta. Es absurdo pero así es como funciona. La Familia te manda a liquidar a uno de sus miembros y es entonces cuando te conviertes en su próximo objetivo.
Me como el papel, no deben dejarse huellas, cosa de profesionales, seguro has oído algo tipo “este mensaje se autodestruirá en cinco segundos”.
Abro la maleta que oculto bajo mi cama. Todo en orden. Cada juguete está en su lugar. Antes de cerrarla observo el retrato de una mujer que desde la pared me indica que todo está bien, que nada debo temer.
Maleta en mano salgo a la calle, me diluyo en la noche.
Soy grande como un luchador de Budo e imperceptible como un guerrero Ninja. Soy negro como un pecado y Perro Fantasma es mi nombre. Soy el chico que le hace los trabajos sucios a Louie. Cada miembro de la Familia tiene un chico de los trabajos sucios. Creo que el único negro soy yo. Eso no me hace especial, me hace maldito. Louie no me escogió, yo escogí a Louie. Pero de eso habrá tiempo para hablar mas tarde. Es hora de tomar el mapa del tesoro y empezar a cavar.
Un famoso caza recompensas dijo que una vez que caces a un ser humano nunca más volverás a cazar a un animal.
Ahora debo cazar a Hermoso Frank.
Entrar en su residencia no ha sido complicado. Hermoso Frank es un miembro de la Familia pero en toda organización que se respete hay niveles de jerarquía y el pelele de Frank se encuentra en el peldaño mas bajo. Digamos que se trata de un mafioso de segunda categoría y mientras mas bajo estés mas fácil será que se te metan en la casa.
Soy voluminoso pero imperceptible.
Soy un poco como la sal dentro de los huevos revueltos. Estoy en todas partes y estoy en ninguna.
Hermoso Frank está sentado frente al televisor. Lo tengo a escasos metros y el ni se ha enterado. Sigue viendo dibujos animados pasados de moda mientras bebe whiskey caro directamente de la botella.
Si hay algo que nos ha enseñado la historia es que se puede matar a cualquiera pero después de dar de baja a Hermoso Frank me buscarán por cielo y tierra. Eso no me preocupa, todo llega por alguna razón. Además conmigo no la tendrán fácil, soy un hueso duro de roer y mucha sangre habrá de caer antes de que la mía lo haga. Lo que me molesta es que sea Louie quien pague las consecuencias. Si su muchacho del trabajo sucio no pasa a mejor vida será él quien deba colgar los guayos. Y eso no puedo permitirlo.
- Se me hace que estás un poco viejo para estar viendo caricaturas, Frank – le digo mientras le coloco el cañón en la cabeza.
- Pero que mierda es esto! Si lo que quieres es mi Rolex tómalo y desaparece – reacciona arrogante al ver a un negro profanando su mansión.
Claro que desaparezco. Pero su Rolex sigue en su mano. Y un par de balas en su cabeza.
Hoy voy a dormir mal. Hoy he matado a un miembro de la Familia. Claro que eso no es ninguna novedad. Duermo mal desde que conocí a Louie. Era solo un niño en una mala situación. Esa noche me metí en un lío de los grandes. Te lo voy a resumir, un callejón, tres gorilas que me muelen a palos, un puñal que se entierra en mi pecho.
Imagina un cuchillo de esos que los carniceros usan para convertir a una vaca en cientos de bandejas exhibidas en el supermercado. Imagina eso y te quedarán faltando un par de centímetros. El médico me dijo que en mi caso no aplica eso de que la gordura es mala para el corazón. Gracias a la cantidad de grasa que en ese entonces llevaba sobre mis tetas fue que el puñal se detuvo a milímetros del cardio.
Hoy no soy tan marrano, el código me enseña que el cuerpo es un templo y debe respetarse y desde entonces he perdido toneladas de grasa. Pero de eso habrá tiempo para hablar mas tarde, creo que quieres que termine mi historia. Cuando la bestia se disponía a hacerme otro agujero se detuvo aquel auto junto al andén. Un ángel revestido de una gabardina Versace y acento italiano se bajó del vehículo y entró a la callejuela .
- ¿Cuál es el problema aquí?
Louie no quería salvarme. Lo único que le importaba era cazar una pelea. Matar a tres gusanos era uno de esos pequeños triunfos que un mafioso en decadencia desea plasmar en su palmarés.
Louie no quería salvarme pero desde entonces me convertí en su sirviente. Era solo un niño y no tenía nada, tan solo mi palabra y mis pelotas. Y fue el mismo Louie quien me enseñó que ni lo uno ni lo otro deben romperse. Aparecí una vez en su casa con Duquesa en el hombro. Tenía una deuda con él y se lo hice saber. Desde entonces consagro mi vida a servirle al hombre que me devolvió a la vida. Pero de eso habrá tiempo de hablar mas tarde porque es hora de informarle a Louie que el funeral de Hermoso Frank ya puede empezar a prepararse.
Hermoso Frank está fuera de circulación. No envejecerá jamás. Regreso a casa con la idea de escribir “Misión cumplida” en un papel del tamaño de una bala y ponerlo en las patas de Duquesa pero las ideas que uno tiene en la cabeza a veces no llegan a concretarse.
Aunque el código Samurai me enseña que el autocontrol es una de las claves para el éxito del guerrero, lo que encuentro me saca de quicio. Estallo en furia al ver la foto que amo hecha pedazos y a Duquesa extendida en el piso pintada de rojo.
¿Puedes creerlo? La bala que le metieron era más grande que su cabeza.
Doy la vuelta. Mi maleta es todo lo que necesito.
Es hora de que Louie y yo tengamos una conversación. Cuando te dedicas a cazar humanos nunca mas se vuelve a cazar a una animal. Matar a una paloma no está contemplado dentro de ningún código.
Lo encuentro en su esquina de siempre. Lo tengo a escasos metros y él ni se ha enterado.
Soy voluminoso e imperceptible.
Me acerco un poco más y le apunto a la cabeza.
- Mierda, sabía que vendrías. ¿Vas a matarme? Puedes hacerlo. Dispara.
- Soy su sirviente. Obedezco un código. No voy a hacerle daño.
- Van a matarte. Toda la Familia te busca. Si no te encuentran me mataran en tu lugar.
- Eso no puedo permitirlo
- ¿Y que pretendes? ¿Matar a toda la Familia?
Si la historia nos ha enseñado algo, es que se puede matar a cualquiera.
Acabar con la Familia. La misión más importante. No es Louie quien ha hecho el encargo. No es Duquesa quien ha traído el mensaje. O tal vez sí, tal vez el mensaje no estaba escrito en un papel enrollado entre sus patas. Tal vez estaba grabado en una bala anidada en su cabeza.
Tal parece que el baile está a punto de empezar.
Dos de mis textos acaban de ser publicados en la última edición de Realidad Literal:
Los dos textos son la novela "Sobre la tela de una araña" y el relato corto "Kalifornia".
Les dejo el link por si se animan a pasar por allí:
http://www.realidadliteral.net/pagina1.htm

METROPIA
Si te gustó 1984 de Orwell.
Si te atrapó "Un mundo feliz" de Huxley
Si "Equilibrium" te marcó.
Si el "Club de la pelea" te knoqueó.
No puedes dejar de ver Metropia.
Daniel Cardona

Alguien dijo que lo primero que haría al llegara California sería sentarse en
Yo aún no lo tengo claro. Tal vez me detenga en un bar de mala muerte, juegue al billar, me pase de tragos y cace alguna pelea. Esa sí que sería una entrada triunfal. Lo de aullarle a la luna se me antoja algo aburrido.
¿Y la chica? Bueno, no la contemplo entre mis planes, lo mas seguro es que no llegue a California.
Miento, aún queda algo de espacio en el portaequipaje, je, je, voy a morir!
Rumbo a California, con una cerveza en mi mano izquierda y el volante de un Dodge Challenger del setenta en la otra. No, no soy millonario, de hecho, el auto no me pertenece. Los papeles están a nombre del tipo que viaja en la cajuela. Lástima que no esté en condiciones de conducirlo, doscientos kilómetros por hora en esta belleza si que te hacen “sentir vivo”, je, je, voy a morir!, estas cervezas si que te agarran rápido. ¿Veinte grados de alcohol? mierda, un par de latas podrían sedar a un caballo. Salud.
Te hablaré de la chica que me acompaña. Doscientos kilómetros atrás se hallaba levantando su pulgar al borde de la carretera, arqueada, parando ese culo de muerte forrado por una falda tan corta como su cabello.
El estúpido del Camaro siguió de largo. Yo frené en seco. Son llantas costosas pero no importa, pueden cambiarse por una puta barata. Y al fin y al cabo fue otro el pagó por ellas, je, je, voy a morir!
- A California – le dije mientras le abría la puerta
Se subió sonriente, algo ebria, con el maquillaje un poco corrido y un aliento nauseabundo. Ya sabes, lo que a algunos asquea a otros puede resultarle atractivo.
No soy un tipo de mucho protocolo. Me bajé la cremallera y le presenté a mi mejor amigo.
- Sabía que esto no me saldría gratis – se quejó coqueta mientras metía su cabeza entre mis piernas.
Giré hasta el fondo la perilla del volumen y Road Trippin de los Peppers ambientó la mejor mamada que recuerde.
No fue demasiado largo, lo bueno nunca dura. Esta chica es increíble, ¿puedes creer que se haya chupado los dedos después de limpiarse la leche que chorreaba por su mentón?
Después de eso no hay mucho que contar. Me pidió una cerveza, le señalé la hielera del asiento trasero, sacó una lata y se mandó un trago enorme.
Eructó un olor a cloro y alcohol que me llegó como una bofetada. Me cagué de la risa y arranqué a toda máquina. De cero a cien kilómetros por hora en tan solo seis segundos! Una belleza este aparato. Hablo del Dodge por si acaso,je, je, voy a morir!
Y aquí voy, intentando atravesar el desierto en un auto mítico, con un muñeco en la cajuela y una puta maloliente del lado de la guantera.
- ¿Qué hay de especial en California?
- Chicas malas en el camino – le respondo
Se caga de risa. Termina su cerveza de un solo envión. Eructa y me cago de risa.
Su pregunta tiene cierta intención pero no soy yo el que va a satisfacerla. Pretende que se la devuelva pero no soy muy dado al diálogo. ¿Qué hay de especial en California? Podría darme cien razones que me valdrían una patada en el culo: naranjas gigantes, el Roxy Club, surf, bikinis, Hollywood, Ángeles, playa, californication.
No es eso lo que busco. Mis razones son diferentes y tal vez no le digan nada. Vomitar en el peor retrete de California puede significar todo para mí. Además, un estado que eligió a Schwarzenegger como gobernador tiene que ser el mejor lugar del planeta.
Este auto solo rinde veinte kilómetros por galón y la puta bebe demasiada cerveza así que la próxima gasolinera es parada obligatoria. No quisiera estar metido en los zapatos del chico que llena el tanque. Sus minutos están contados. Lo primero será bajarme de esta belleza y buscar el baño. Habrá que expulsar la cerveza “fuera de mí”. Y me echaré a reir y me pondré a pensar “pobre chico que llena el tanque” y “pobre putaque se siente segura entre mis manos”.
Es solo un plan. Tal vez resulte bien pero tengo claro que todo cerebro tiene un límite y que la suerte se acaba. Hay que saber cuando cambiar el cheque y retirarse. A veces se gana y a veces se termina metido en la cajuela de un auto con un agujero en la cabeza.
Es posible que la suerte se acabe. Es posible que te salga una patrulla de en medio de la nada y te obligue a detenerte a una orilla de la carretera. Exceso de velocidad y alcohol al volante son cargos que pueden manejarse pero explicar lo del muñeco en la parte trasera del auto si que resultaría una verdadera molestia.
Acomodo el Challenger al costado dela vía. Observo por el retrovisor como el tipo de las Ray-Ban polarizadas se acerca lentamente mientras saca una libretita del bolsillo trasero de su ajustado pantalón. Un verdadero maniquí, todo hay que decirlo, en este país hay que pasar un casting para ser policía.
- A mi que me arreste – dice la puta mirando el bulto del oficial a través del espejo
Es comprensible, la perra está caliente e insatisfecha. Me pegó una mamada inolvidable y su única recompensa fue una cerveza. La muy golfa daría lo que fuera porque el uniformado le diera su merecido. Está excitada y yo también. No, no, no me refiero a eso, yo siempre he jugado del mismo bando, mi agitación tiene que ver con lo que llevo en la guantera y te aseguro que lo último que necesito en este clima infernal es un par de guantes.
- Licencia por favor – me dice mientras se mete un chicle en su boquita de cereza
¿Licencia? Si que la tengo y no es precisamente para conducir.
- Como ordene oficial - le sonrío con amabilidad
La risa de la puta se infecta de miedo al verme abrir la guantera. El oficial no está demasiado lejos del otro lado, tan solo nueve milímetros lo separan de la muerte y yo no soy un tipo de mucho protocolo.
De repente ves como se te realizan tus sueños cuando ya te has acostumbrado a perder. Tener al bello policía entre sus brazos ya no es un simple deseo. Ahora me ayuda ameterlo en la cajuela. No es tan malo como parece, tendrá quien le haga compañía.
- ¿Me vas a matar? – me dice temblando cuando cierrola maleta.
- Eso depende
- ¿De qué?
- De que tan lejos quieras llegar
- Solo quiero llegar a California – alcanzo a entenderle entre sollozos.
Tal vez California sea un lugar remoto para quienes sueñan con un paraíso perdido. Yo tiendo a pensar que no está demasiado lejos.
PERRO NEGRO
Por: Daniel Cardona
Vaga por las calles envuelto en una nube de marihuana. Lo acompaña un rottweiller asesino y un escapulario que se aferra a su tobillo.
Su ropa es negra y algunos de sus pensamientos también lo son. Hace tres días que solo le quita el bozal a un animal hambriento para dejarlo aspirar unos cuantos gramos de cocaína.
El nervioso perro lo mira con desespero, sacude su cabeza con furia en un vano intento por desprenderse de su bozal. Su amo le sonrie, le dice en ese idioma que solo los ojos hablan que pronto saciará su apetito.
La vieja de la lotería se cambia de calle al verlo acercarse. No es al perro a lo que le teme. Un bozal de cuero con barra metálica puede contener al mismo diablo. Toparse con un rostro desfigurado, en cambio, es algo para lo que solo se está preparado cuando se alquila una película gore.
El hombre de cabello largo se detiene. La mira con rabia mientras el animal zarandea irritado la cadena que lo apresa. Decide seguirla. El redoble de sus botas golpea con fuerza los oídos de una paralizada vieja.
No tarda en alcanzarla. Aminora el paso para ubicarse a su lado.
La vieja suda. Intenta acelerar pero el perro se atraviesa en su camino.
- Tome, es todo lo que tengo, el día ha estado malo - le dice angustiada estirándole unas monedas y mirando hacia el suelo.
- Ya lo creo, las calles están desiertas, parece que pinta mal la cosa ¿no? - le responde levántandole el mentón con una cicatrizada mano.
Presa del pánico deja caer las monedas al encontrarse con lo que queda de un rostro. Sus ojos se encharcan. Sus labios tiemblan.
- ¿Qué demonios es lo que quiere? - pregunta en medio de sollozos.
- El quince treinta y cuatro - responde sonriendo.
La vieja busca temblorosa el billete. No lo encuentra.
- Ya se vendío - dice bañada en lágrimas
Una carcajada se retira con su perro en dirección al parque. Seis cuadras mas adelante llega a ese sitio en el que solía jugar con sus padres y su mascota.
Se sienta en la banca de siempre. Le quita el bozal a un ser que lleva la mirada encendida y el estómago vacío.
Contempla una chica que lee acostada sobre el cesped. Se detiene en los niños que juegan con una pelota de plástico. Mira el anciano que le da de comer a las palomas justo en ese lugar donde un día algo se volvió loco.
Recuerda a ese pequeño que acariciaba al viejo can de la familia. Se le viene a la mente el momento en el que su mascota perdió el juicio y se ensañó con su rostro.
Recuerda esos ojos asesinos, el arma de su padre y los gritos de su madre.
Recuerda un disparo.
Recuerda que es hora de darle de comer a un animal hambriento.
Suelta la cadena.
JUAN PODRIDO
Por/Daniel Cardona
Pegamento para sueños rotos
Daniel Cardona
Improvisamos una mesa junto un parlante que hace sangrar nuestros oídos. Es el único rincón del que logramos apoderarnos. Aunque llegamos temprano tuvimos que deslizarnos en medio de una masa transpirante.
Se toma un trago de cerveza, se levanta y baila sola frente al parlante. Me sonrie con malicia y quiero arrancarle los labios. Me paro. Un torpe baile me lleva hacia ella.
Me acerco a su boca.
Le cerco sus labios.
Una canción evita que nos arranquemos las lenguas. Es nuestra favorita, nuestro himno, nuestra historia. Para el resto de los mortales es un tema más dentro del repertorio pero para nosotros es algo sublime. Es como esa película que todos aborrecieron pero que a tí te dijo exactamente lo que necesitabas oir en ese momento.
Destapo la botella mientras mi chica canta a todo pulmón. El movimiento de sus labios le imparte subtítulos en inglés a una voz que no me alcanza.
Me mando un trago, demasiado grande tal vez. Algo me dice con los ojos, su boca está demasiado ocupada cantando una mentira que nos creemos a la fuerza. Le alcanzo la botella pero la esquiva. No es el momento, el alcohol no es requerido cuando otro tipo de embriaguez te invade. Canta con la boca y con los brazos. Con los ojos tan solo se miente.
Se lleva las manos al corazón y a la cabeza al ritmo de las alucinantes notas.
Me mando otro sorbo, tal vez demasiado grande. Es entonces cuando veo a ese ángel de alas cortadas cantándole a un demonio. La canción termina y nos miramos fijamente, sonriéndonos, deseándonos con todas las fuerzas una suerte imposible. No existe un mágico pegamento para sus alas rotas pero a veces tendemos a aferrarnos del hilo más débil. Debo ponerme fuera de su alcance pero una mosca jamás rehúye al terrón de azúcar. Ella es demasiado dulce y yo no hago mas que zumbar.
Es un momento perfecto, optamos por gritar en silencio en un intento por eternizarlo, por congelarlo en el tiempo, así como se hace con un pedazo de carne, para que no se pudra, para sacarlo del refrigerador cuando se necesite, cuando el corazón sienta hambre, cuando estemos destrozados y nos haga falta un poco de consuelo.
Nuestro sueño número tres es asistir a un concierto de aquél grupo enfermo que nos enferma de dicha cada vez que escuchamos la melodía que se ajusta de manera exacta a la forma de nuestras almas. Es uno de esos sueños imposibles que deben cumplirse en tierras lejanas y días azules.
_________________
El tiempo hace lo suyo y nos trae al sitio con el que algunos sueñan y al que otros aterra, allí donde se dañan los refrigeradores y su contenido, allí donde cumpliremos el sueño número tres y destruiremos el número uno.
El concierto anhelado. Aunque vamos juntos, vamos solos. Nos vemos rodeados de un mar de almas que destilan lo que ahora nos hace falta. La banda toca nuestro himno y se hace inevitable mirarnos. Recuerdo con dolor la última vez que lo hicimos, entonces la vergüenza estuvo presente. Quiero aferrarme a algo en su mirada. Busco un recuerdo, un olor. Los encuentro pero aquello sólo sirve para confirmarme que el hilo se ha roto.
No cantamos. Cerramos nuestros ojos justo en la nota exacta. Cumplimos nuestra promesa.
Desde el lado de adentro de mis párpados veo al mundo como un arma cargada en la que una chica alegre se lleva sus manos a la cabeza y al corazón.
No sé que demonios estará viendo ella
SERES DE LA NOCHE
Daniel Cardona Ochoa
Vagas hecho zombie por una ciudad hostil que te hace añorar la cálida cripta que te trajo al inframundo. Atrás quedaron esos momentos en los que gusanos satisfechos te divertían con sus locas historias. De nada sirve traer a la mente ese lugar perfecto en donde fabricabas poderosos guerreros con la tierra humedecida. Afuera la tierra es tan inútil como la sal y debes quitártela de encima, la única manera de sortear las agresivas miradas y los huracanados vientos que te dan la bienvenida es sacudirte, escupir los recuerdos, devenir desafiante, morir la muerte.
Un furioso tornado te sacude. Lo abrazas y entre los dos dibujan una incierta trayectoria. Al fin y al cabo todos los caminos van al mismo punto, a la decepción. El ventarrón decide deshacerse de ese raro ensamblaje de huesos rotos cubierto por una capa de piel arrugada en la que te has convertido. Te estrellas contra la puerta de un triste bar y sientes que algo se acomoda en tu interior. Entras levitando mientras las notas de una dolorosa melodía te golpean sin clemencia. Nunca la has escuchado pero su letra está mas allá de tí y sale expulsada sin control a través de tu garganta. Las notas se apagan y caes exhausto. Entre el manto de humo de baratos cigarros irrumpe una fría silueta. Es la chica que baila, es por quien tu alma alguna vez voló y jamás regresó. Tendido en el suelo esperas que te encuentre pero a ella no la atrae la luz y aún te falta recorrer un trecho largo antes de convertirte en un ser de la noche.
Te levantas con dificultad. Te acercas a la barra y pidés un trago de esos que nunca tomaste en vida. El barman apaga la música y te pide que lo repitas. El silencio inunda el recinto. La chica sigue bailando, su danza no tiene nada que ver con la música. Los zombies te miran con interés. El bar entero espera ansioso tu respuesta.
- Lo mas fuerte que tenga - dices prevenido
Tu respuesta convierte al lugar en una sola carcajada. La risa de la chica es la que te llega con mas claridad. Su desprecio te taladra. Te vas del sitio al que nunca debiste haber entrado. Haces un esfuerzo por salir con la cabeza en alto pero quien se esmera no siempre triunfa.
No puedes soportar otra descarga de amor. Vagas por las frías calles sin un destino claro.
Al fin de cuentas todos los caminos van al mismo punto, a la decepción.
RESERVATION ROAD
Por: Daniel Cardona
¿Existe acaso el demonio? La respuesta es cuestión de perspectiva.
Ángulo A
Un hombre conduce de regreso a casa tras el juego de los Medias Rojas. Conversa animadamente con su chico acerca del tremendo Home Run de Daisuke Maitsuzaka. Al interior de la Ford Explorer-98 todo es afecto.
---- desde el ángulo A no se avista el demonio ----
- ¿Qué regalo quieres de cumpleaños, papá? - te pregunta una princesa disfrazada de hada.
- Que un angelito con varita mágica me acompañe a pescar todo el día - le respondes agarrandole los cachetes
Ángulo B
Si no sobrepasa el vehículo que lleva adelante no van a llegar nunca. Expresa su desespero acomódandose una gorra de los Medias Rojas perfectamente ajustada. Su celular vibra sin cesar. Mira el identificador. Se agita. Contesta. Discute acaloradamente con quien quiera que se encuentre del otro lado de la línea. Cuelga molesto. Su teléfono vibra de nuevo. Lo mira con furia. Pisa el acelerador, es hora de hacer un sobrepaso. Cambia de carril. Se encuentra de frente con algo enorme. Sus reflejos son dignos de Maitsuzaka, esquiva la mole que pudo haberle sacado los huesos. La camioneta azul sale de su cauce e impacta algo ubicado a un lado de la ruta.
- ¿Qué fue eso, pá? - pregunta el chico mirando por el retrovisor, tratando de darle forma a aquello que ha quedado extendido unos metros mas atrás.
- Nada, un maldito tronco, vámonos - responde agitado antes de reanudar la marcha a toda velocidad.
---- desde el ángulo B se logra percibir un olor a azufre ----
Un hada hermosa vierte tu sangre en el pavimento. Ves desaparecer en la oscuridad una Ford Explorer-98 mientras abrazas con furia las alas rotas de tu pequeña. ¿Existe acaso el demonio? Acabas de darle vida. Le has puesto una cola roja a ese cobarde que emprendió la huída en uno de esos momentos en que los hombres deben detenerse. Has creado al demonio y tendrás que destruirlo.
¿Cómo cazar a un cobarde que desaparece en la oscuridad?
Afinando el olfato. Tu nariz es el arma perfecta cuando el miedo huele a azufre, es cuestión de andar al acecho, de mantener despejadas tus fosas nasales y aspirar como sabueso. Por mas fuerte que sea su colonia no podrá camuflar el aroma de la culpa.
Así lograrás hallarlo y una vez lo tengás al frente no ahorrarás elogios ... "bonito auto, eh" ... "lástima que esté un poco abollado, ¿golpeó acaso un tronco?" .... "ah, comprendo, fue una enorme VACA" ... "si así quedó su camioneta no alcanzó a imaginarme el estado del pobre ANIMAL" ... "se le nota un poco agitado" ... "tal vez necesite algo de aire, vamos, lo invito a dar un paseo" ...
Nadie rechaza la invitación de un revolver ejerciendo presión sobre la espalda.
Lo conduces hasta ese lugar donde tu hija se fue sin despedirse.
Allí donde un hada desenterraba lombrices para irse de pesca con su padre.
Allí donde el demonio se atravesó en su camino para llevarsela a otro lugar.
Adelante. Este es uno de esos momentos en el que los hombres no deben detenerse.
Anormalmente atraida hacia el pecado
Daniel Cardona
Mike acomoda con torpeza su sombrero sobre el viejo madero en el que están tallados sus nombres. Retrocede tambaleante hasta el lugar donde lo espera su chica. Se hace tarde y las palabras sobran. No les queda mucho tiempo y un abrazo furioso no parece suficiente. Intenta en vano retirarle esa mancha oscura que se ha estampado en su mejilla, esa aciaga mezcla de lágrimas frescas y delineador negro. Saca una sonrisa desde aquel lugar donde tan solo reside la angustia y ella responde metiendo las manos entre los pantalones de cuero de su adorado vaquero.
Le agarra las nalgas como si fuera la última vez. Sabe que llegó la hora de cumplir la promesa y entre sollozos se las arregla para silbar la dolorosa melodía. Lo advierte cada vez mas pesado ... se desvanece ... se escurre entre sus brazos ... se le perfora el alma.
Un entrometida ventisca camufla su silbido y se lleva a cualquier parte un sombrero sin dueño.
NUBES NEGRAS SOBRE SEATTLE
Daniel Cardona Ochoa
A su derecha la mesa de noche, un vaso de agua y 40 pastillas para dormir.
A su izquierda una escopeta y su amada guitarra.
Elige su arma. Debe morirse de la misma manera en que se ha vivido.
Acomoda el cañón de la guitarra sobre su sien.
Dispara. Un acorde atraviesa su cabeza.
Una estrella se extingue en el cielo de Seattle.
Un agujero se abre en el corazón de sus habitantes.
EL LUCHADOR
Daniel Cardona Ochoa
La luz de medio día patea mis ojos y me frita la mente. Suele sucederme tras una noche salvaje.
Esa chica sí que sabe como moverlo, toda una profesional. Anoche la tuve y ahora se ha ido, como todo en mi vida, como mi esposa, como mi hija, como mi gloria ...
- Me excitan las marcas - me dijo en el bar acariciando coqueta la cicatriz que adorna mi frente. Cinco minutos después ya se lo estaba enterrando en el baño. Le daba su merecido mientras hacía desaparecer a través de mi nariz el par de líneas blancas dibujadas sobre su espalda.
Todo se ha ido salvo mis marcas. Las cicatrices se inventaron para quedarse y traer de vuelta recuerdos amargos. Exhibo una en el pecho y no es pequeña. El corazón tiene el tamaño de un puño cerrado con furia y poseo manos enormes.
Un pedazo de tubo sintético ocupa el lugar de un atrofiado conducto coronario. El bypass fue una obra de arte pero las obras de arte son delicadas.
- La estás contando de milagro. O te retiras o ...
- ¿O qué?
- No reunirás a tus fans en la arena sino en el cementerio
¿Dejar de luchar? Fuí programado para dar y recibir golpes. Con lo que ganaré en los próximos diez combates no alcanzaré a pagar la mitad de mis deudas. Debo hasta la risa y no es metáfora. Tendré que deshacerme del diente de diamante que me hice implantar tras la tercera defensa del título. Aquella noche pasé a la historia. Llegué a la cima y ya sabes que sigue después de eso ... una serie de eventos desafortunados. El mas doloroso fue la partida de Naty, esa es la verdadera cicatriz, me marca el alma y se abre de tanto en tanto.
Ayer la ví. Este mundo es un pañuelo. ¿Cuantos bares le sobran a esta ciudad? Abrió la puerta del baño justo cuando estaba castigando a la rubia demente.
Todo lo que va mal siempre podrá empeorar. Es la historia de mi vida. Es hora de hacer las cosas de la manera correcta, de seguir las instrucciones de quien me abrió el corazón. Llegó el momento del retiro.
Las luces se encienden.
La multitud me aclama.
SALMO 91.5
Daniel Cardona
Provengo de una ciudad sangrienta, soy acrofóbico y pretendo escribir. La suerte me acompaña y eso me asusta. He visto caer diez mil a mi izquierda como muñecos de porcelana impactados por una bola de acero, como jovencitas en extasis ante la aparición del galán de turno. He visto caer mil a la derecha como árboles milenarios cercenados por miradas clandestinas.
Sigo en pie,
caminando entre fieras que destilan amargura,
cubierto por la sangre de Cristo,
blindado contra las sombras.
La tengo a ella y no la merezco pero en mi caso la justicia no aplica. El destino me ha puesto del lado blando y me aterra imaginar que algún día se ensañara conmigo en la misma medida pues alguien tendría que recoger mis pedazos.
Temo convertirme en la última ficha de dominó, la que espera su caida mientras ve derrumbarse una hilera de indefensas réplicas.
Me espanta estar en el lugar equivocado, convertirme en una marioneta de cristal atravesada en el camino de la esfera de acero.
Me he adentrado en la oscuridad pero un chico hermoso con alas rotas y aureola oxidada enciende siempre su antorcha en el momento justo.
Tiemblo al imaginar que este ángel se tome unas vacaciones o que su antorcha se moje cuando prime lo negro.
Un recuerdo mas que pasajero me saluda. Ruedo de espaldas a lo largo de una infinita sucesión de afilados escalones. Mi chica contempla petrificada lo que estadísticamente termina convertido en la extensión pensante de una silla de ruedas.
La primera vuelta me lleva de regreso al vientre de mi madre. Compruebo aquello de "las regresiones" sin soltarle un peso a los charlatanes que visten de frac.
Sigo rodando y sigo creciendo. Salgo de su tibio estómago y me hago hombre, me caso con la mujer que mira aterrada el incesante rebotar de su esposo.
Sucede en un instante.
El mas largo y aterrador de ellos.
Termino contra la pared y me levanto como un resorte. Quiero borrarle de un beso ese gesto de angustia que se ha posado sobre su rostro. No se lo merece y en su caso la justicia si aplica. Me ahorca el alma con la fuerza de su abrazo y me moja el pecho con sus ojos rojos.
Mi cuello está algo maltrecho pero le miento, le hago saber que todo está bien, que tan solo fue uno de esos malos sueños que de vez en cuando se aparecen para sacudirnos del letargo.
Salimos.
Una tormenta de nieve respira con furia. Es un paseo hermoso. Miro hacia el cielo. Imagino que entre ese manto blanco alguien se esconde y me guiña el ojo.
Escribo un texto donde no se mencionan payasos, circos, montañas, pirámides mayas ni selvas tropicales.
Toco un tema alejado del trópico, recreo a mi manera en unos cuantos párrafos la historia Metallica-Megadeth.
Una conocido lee el texto y comenta: "Ahora escribes temas de gringos para latinos".
Lo pienso un momento y me digo ... "no sé, no me la trago". Decido discutirlo, la cuestión me interesa. Con el hombre (llámalo J) se puede hablar.
Lo agarro en el messenger.
Yo:
Don J, vi que leíste "Los Dioses no van a la peluquería"
J:
Don Daniel, ¿cómo te va?
Yo:
Bien, bien, a propósito de tu comentario quería contarte algo
J:
Escucho
Yo:
Bueno, crecí en Medellín, una ciudad donde se respira rock, plagada de metaleros y punkeros
J:
Pseudopunkeros querrás decir
Yo:
¿QUÉ?
J:
El punk nació en Londres, allá están los verdaderos punks, el resto son pseudopunks.
Yo:
Mierda J, no me salgas con eso, según tu argumento Pelé y Maradona son pseudofutbolistas, el fútbol se inventó en Inglaterra
J:
Precisamente, si Maradona viaja a Inglaterra todo el mundo lo escuchará, pero si un melenudo con cara de indio y camiseta de Sex Pistols llega a Londres nadie le prestará atención.
Yo:
Bueno, eso no me aclara lo de los pseudofutbolistas. Además, creo que ni a un mismo punk londinense le prestarían atención.
J:
El caso es Mr Daniel, que si quisiera leer un texto sobre Metallica preferiría leerselo a un gringo, y no a un latino.
Yo:
Bueno, dejame decirte que me he divertido bastante leyendo las ficciones de Andrés Caicedo en torno a los Rolling Stones, y las invenciones de Medina Reyes sobre Sex Pistols y Nirvana.
J:
Aaayyyyy Daniel es que mira, cuando uno puede leer en cuatro idiomas, es preferible leer sobre ese tipo de temas en su lengua original. Metallica no es parte de nuestra cultura.
Yo:
mmm ... mira, yo crecí en medio de bares y pubs, a mis chicas me las levanté mientras nos reventábamos escuchando a The Cure y a los Doors. No me pidas que escriba sobre vallenato, nunca bailé uno solo. Por mis venas corre otra cosa.
J:
No te estoy pidiendo que escribas sobre vallenato. Escribe sobre lo que quieras, es tu problema si quieres escribir temas de gringos, allá tú. Lo siento, pero entre la relación autor-lector es el que lee quien tiene la última palabra.
Yo:
A mi se me hace que eres parte de los que censuraron el proyecto McOndo porque no se hablaba de mujeres voladoras ni mariposas amarillas.
Mi messenger se bloqueó. Allí terminó nuestra charla. Sus argumentos no me convencieron. Los míos seguramente tampoco se le hicieron muy válidos.
Entro a Rancholetra.
"Tiene un nuevo comentario en sus textos".
Se trata de "2 minutos in the other side", algo que escribí sobre David Gahan, el vocalista de Depeche Mode que estuvo clinicamente muerto durante dos minutos. Leo el comentario. Este chico me dice que ha sido un placer leerme.
Este chico mexicano pasó un buen rato leyendo un tema de gringos escrito por un latino.
Fragilidad
Daniel Cardona
Un parque. Tu chica. Un columpio. La balanceas, le haces promesas que no cumplirás.
Un chico. Un tobogán. Se desliza una y otra vez, incansable. Es su máquina del tiempo. Cada descenso dentro del tubo de plástico es en su mundo un viaje al pasado o un paseo hacia el futuro.
Ves aproximarse a paso lento a un rubio de ojos azules y brazos enormes.
Así descrito podría tratarse de un sueño de colegiala.
No es así.
No es un sueño.
Es una pesadilla. Es la pesadilla que nunca has querido sufrir.
Es el MAL. Es eso de lo que siempre has oído hablar y ahora lo tienes frente a tí.
Se detiene junto al tobogán. Desde allí te levanta las cejas en señal de saludo mientras le susurra algo al pequeño de ojos rasgados.
Sonríe.
El pequeño no lo hace. Tú tampoco. Ni tu chica.
Quieres matarlo, quieres que se aleje del muchacho, que se evapore, que de la espalda y regrese por donde vino.
Te mira, te reta. No soportas su mirada. Agachas la cabeza. Improvisas una conversación que nunca hubieras imaginado. Tu novia no te escucha, tan solo atina a posar su cabeza sobre tu pecho.
Sabes que ya no te observa pero eso ha perdido importancia, solo cuando su presencia deje de asfixiarte levantarás de nuevo la frente pero no podrás decir que llevas la frente en alto.
Porque la maldad se habrá ido. Porque por más que sigas mirando hacia el tobogán azul, aquel pequeño también lo habrá hecho.
Los dioses no van a la peluquería
Daniel Cardona
MEGADETH
En terminología militar, un Megadeth equivale a un millón de muertos atribuidos a actividad nuclear.
Cuando se trata de aniquilación masiva es mas fácil hablar de dos mil megamuertos que de dos mil millones de muertos. Es cuestión de ahorro. Se economizan palabras, tiempo y tinta. Sangre no.
Sangre es lo que quería ver corriendo un melenudo llamado Dave Mustaine cuando sus compañeros lo sacaron a patadas de la banda que él mismo fundó: Metallica.
Mustaine podía ser drogo y conflictivo pero era el alma de aquella banda de culto. ¿A quién diablos se le ocurre expulsar a su propia alma? Es como un exorcismo a la inversa, no expulsas el demonio que llevas dentro de tí sino que te deshaces de lo mas bello que posees. ¿Te imaginas si a la selección argentina se le hubiera ocurrido despedir a Maradona en el mundial del 86?
No puedes desechar el talento. Es un suicidio. Es la muerte. Es la megamuerte.
- Te lo advertimos Dave, nos llenaste la copa
- Vete a la mierda, Heitfield - le responde al enorme vocalista a la vez que le lanza en la cara el contenido de su lata de ceveza
Dave toma su guitarra y se va para no regresar, lleno de ira, de esa misma ira que invadió a Brian Jones cuando los Stones lo sacaron del camino.
Mientras se aleja recuerda las palabras del estúpido troglodita, "Nos llenaste la copa". Bonita frase viniendo de un tipo que en lugar de pasar su pan tostado con café negro o jugo de naranja lo hace con vodka en las rocas.
Jura crear la banda mas grande de todos los tiempos.
La Megabanda.
Megadeth.
El monstruo que se tragaría a Metallica de un solo sorbo.
Dave no es un santo. Es un buscaproblemas. Es un adicto a las pepas y al polvo blanco. También a la destrucción y a la venganza. A la muerte de su antigua banda.
Dave no es un santo y es un adicto pero además es otra cosa. Es el Talento. Su calidad es vox populi y varios businessman le han puesto el ojo encima. Varios se lo han quitado también. Es una buena inversión este chico pero el factor riesgo debe incluirse en los cálculos. Su comportamiento es caótico y la historia puede terminar en pérdidas. Pero hay quien se anima, alguien ofrece una suma. Una bicoca a decir verdad. Ocho mil dolares.
¿Ocho mil dolares?
Malditos buitres.
Dave lo toma. Su sed de venganza no maneja esperas. Se inyecta cuatro mil verdes en su brazo izquierdo y con el resto graba un trabajo memorable. La calidad del sonido deja mucho que desear pero .. ¿qué sonido decente se puede conseguir con cuatro mil dolares de mierda?
"Killing is my business ... and business is good" sale a la luz. Metal en estado puro. Megadeth viene para quedarse. Tres accesorios acompañan a Mustaine: un bajista esquizofrénico, un drogo baterista y un guitarrista con cara de asesino en serie. Todos excelentes, dotados de gran técnica, talentosos ... pero accesorios. Dave Mustaine es Megadeth y Megadeth es Dave Mustaine.
Album Negro
Metallica va en ascenso pero mira de reojo. Un monstruo dormido abre los ojos.
"Album Negro". Punto de inflexión. Metallica llega a la cima. Cuando llegas a la cima solo hay un camino. Tú lo conoces. La superbanda convence a propios y a extraños.
¿Extraños? Sí. Grave cosa. Cuando todos te aman debes agradarle a todos. Debes satisfacerlos. "Aquí estamos para entretenerlos" diría Kurt. Metallica se vende. Los angeles negros de largas cabelleras van a la peluquería. Evolución, argumentan. BASURA. Se arrodillan al Dios dinero (¿No les bastaba acaso?, ¿No tenían sus bolsillos a punto de reventar?). Sus fans se sienten traicionados. El declive de los amos del metal ha comenzado.
Ave Cesar, los que vamos a morir te saludamos.
Dave Mustaine sonríe. Heredó la corona.
Y para portarla no tuvo que cortarse el pelo.
Metallica de Tour en Montreal

A veces no sé ni donde estoy parado.
A veces si sé donde voy a estar parado.
El 20 de septiembre estaré parado en el Nivel Rojo, Sección 103, Fila T, Asiento 12 del Centre Bell.
Dame vida Dios mío para ver a estos monstruos!!!!!
2 MINUTES IN THE OTHER SIDE
Daniel Cardona
Depeche Mode en Montreal.
Gahan estuvo clinicamente muerto hace algún tiempo. Sobredosis. Dios es grande. No se lo llevó y voy a poder verlo en Julio. Ya compré la boleta.
Dios es grande.
Gahan también.
CIUDAD PARAISO
Daniel Cardona
Axl le canta a chicas hermosas caminando sobre verdes prados. Su edén anhelado se me antoja una suerte de villa-infierno. Si las chicas son horribles no pierdo el sueño. Un cesped negro no me atormenta. Mi ciudad paraíso no puede ser otra que una masa de concreto tomando forma de bares, callejones, antros, cines y estadios.
Los ángeles despliegan alas rotas y aureolas robadas en mi paraíso. Allí el cielo no espera por mi sino que amenaza con venírseme encima. En ese lugar no hay lunes azules ni viernes de amor. Allí no me muevo entre niños que juegan con miel sino entre esqueletos de mirada perdida y corazón graso.
Take me down to the paradise city donde los dias de sol no me iluminen sino que me calcinen. Donde los angeles no me cuiden por andar ocupados pinchándose el brazo.
Take me home.
NOTHING ELSE MATTERS
Daniel Cardona
/Para mi amiga Ana Maria
No sé por qué seguí de largo. Que estúpido! Debí haberme sentado a su lado, dejar que su música me abrasara y me abrazara, morirme ahí sin que nada mas importara. Pero me limité a lanzar un par de monedas en el estuche del violín. Fue algo tonto. Tal vez eran novios o amigos o hermanos o desconocidos que se encontraron en una canción dolorosa, él con una guitarra, ella con un violín, golpeando el frío con su melodía.
Me metí al vagón del metro. Hasta allá llegaban sus notas. Se cerraron las puertas y Nothing else matters desapareció para abrirle paso al silencio. No entiendo como puede haber tanto silencio en un vagón tan lleno. Pero es que lleno de gente no implica lleno de vida. Tal vez David Gahan me ha dicho mil noches que disfrute el silencio pero hoy no lo quiero escuchar, hoy quiero que el viejo que se soba su blanca barba se pare de su silla y nos cuente una historia, que la chica que mira hacia el piso se sacuda de su letargo, que el absorto negro del MP3 apague su aparato y le cante al mundo, que el muchacho que juega con un Gameboy se aburra y se percate que a su lado una chica lo mira con ganas, que alguien reciba una llamada ... pero caigo en cuenta que aquí no hay señal, que aquí los celulares no suenan y quien sabe si tampoco lo hagan las almas que se amontonan en torno de un estúpido que debió haberse quedado sentado al lado de un violín y una guitarra.
De donde vengo pueden matarte por decir la palabra equivocada en el momento equivocado, o por decir la palabra justa en el momento justo, o por abrir la boca o por abrir los ojos o por abrir el corazón. Y aquí donde puedes hablar sin miedo, donde nadie acalla tu voz; aquí donde nadie habla, aquí se eterniza el silencio y se le da gusto a Gahan y el silencio se vuelve un heroe al que debe rendirsele tributo.
Nada mas importa en el vagón del silencio
Presentación del libro "AL DIABLO ADENTRO"
Los invito (afectado de in-modestia) a la presentación del libro “Al diablo adentro”, una recopilación (antología?) de cuentos de autores latinoamericanos.
Se incuyen tres de mis cuentos: "A las patadas", "Vinacure" y "El boulevard de los sueños rotos".
Fecha:
Sábado 14 de Febrero 2009, 7:00 p.m.
Dirección:
Lucerna 56, esquina Lisboa, colonia Juárez. (México D.F.)
Autores:
W. Trejo (México)
Daniel Cardona (Colombia)
Tonatiuh S. Meaney (México)
Fernando Paredes (México)
Alejandra Troncoso (Chile)
Mario R. Pelicó (Guatemala)
Leonardo Mendez "Garvas" (México)
Agradeceremos su presencia.
¿DUELE?
Daniel Cardona Ochoa
Algo me dijo y asentí de manera autómata, mirando el vidrio salpicado de esa humedad que deformaba el paisaje haciendo aparecer un mundo paralelo al que no pertenezco.
Volví a la realidad cuando el limpiaparabrisas removió la película acuosa para dejarme ver el mundo tal cual lo conocía.
- Me elevé, ¿qué me preguntaste?
- Que si eras marica y me dijiste que sí
No estaba de ánimo para sus chistes así que me quedé callado y le subí al volumen. Las gotas se posaban de nuevo sobre el vidrio y el mundo volvió a deformarse mientras las notas de Glycerine rebotaban contra las puertas antes de meterse por nuestros oidos.
"should have been easier by three
our old friend fear
and you and me"
En ese momento me dije que era la canción mas triste del mundo. M iba a encender de nuevo el limpiaparabrisas pero le dije que no lo hiciera, que no me arreglara el mundo, ese mundo que estaba ya vuelto mierda, que me lo dejara así deforme porque era un momento hermoso, la canción mas triste metiéndose a través de mis poros y el universo entero desfigurándose ante mis ojos.
- Si no los enciendo nos matamos
- Si no nos matamos te enciendo
- ¿A qué?
- A lágrimas
- Si ves que me saliste marica!
M limpió el vidrio, no quería morir embistiendo una tractomula.
Al fin de cuentas ya no importaba. La voz de Gavin Rossdale seguía rebotando dentro del vehículo mientras mis lágrimas me deformaban el mundo.
- Sí
- ¿Sí qué?
- Sigue doliendo
D.A.M.A
División de Aniquilación Masiva
Daniel Cardona
Soy un D.A.M.A y tengo ordenes de hacer volar el estadio de hockey una vez los 37 mil aficionados estén acomodados en sus sillas. Eso será en unas dos horas. Seguro todos pensaban que este sería un encuentro "explosivo" pero nunca a semejante nivel. Tres toneladas de dinamita distribuidas en puntos estratégicos. El Artic Arena se vendrá abajo en cuestión de segundos. El super-encuentro del año, la tan anunciada "gran final" será para muchos "El Gran Final". No fue tan dificil instalar las cargas, hay varios d.a.m.a.s infiltrados en el equipo de seguridad. Podría decirse que las chicas están locas, hoy habrá cientos de damas haciendo de las suyas en esta ciudad.
Una verdadera cascada.
Algunos damas se concentrarán en las torres de energía. Dios hizo la luz en el séptimo día y nosotros la vamos a eliminar a las siete de la noche. Otros se dedicaran a tareas menos peligrosas pero igual de efectivas.
Las llantas.
Patrullas policiales, ambulancias, carros de bomberos y paramédicos, todos con las llantas pinchadas.
Cero reacción.
El infierno, el Apocalipsis.
Por ahora, a la espera. Hago la fila para entrar al Arena. El banderín de los Red Eyes es el camuflaje perfecto para un detonador. Hay buen ambiente. No se imaginan en lo que terminará la fiesta. Paso el primer anillo sin incoveniente. Mi angelical rostro no genera sospechas. Segundo y último anillo. Estoy cerca de la entrada. Todo bajo normalidad. Solo un mocoso que molesta a su abuela con su banderín. La vieja se queja, parece que su nieto ha desmedido su fuerza.
- !Vaya a pegarle a su abuela!
Oh, oh, esto no me gusta, el mocoso no es su nieto, es un N.N busca problemas. ¿Dónde diablos está su padre? Uno de los policías que custodia la entrada se acerca.
- ¿Es este su hijo?
Le explico que no. La vieja se soba su cabeza. Algo exagerada, tampoco fue tan duro el golpe, se ve que le gusta llamar la atención. El policía le quita el banderín al muchacho y le dice que se porte bien. Regresa a su lugar.
La fila avanza.
Entra la vieja.
Entra el mocoso.
Sigo yo.
- Debe dejar su banderín acá, señor.
- Pero ...
Nada que hacer. Estos policías se creen el último chocolate del polo norte, cuando quieren hacer gala de su poder no hay nada que los detenga.
Me toca dejar la bandera, El DETONADOR, en una caja donde se encuentran algunos cuchillos, pólvora, un par de pistolas y el banderín del mocoso. La caja de los objetos decomisados por los polochos. Revenden todo, nunca los devuelven.
Camino lentamente hacia mi lugar, asiento 13A, sección azul. Mientras avanzo trato de ubicar a los de mi grupo. No es fácil, los que participamos en esta misión no nos conocemos, es una de las reglas establecidas para evitar delaciones y filtraciones. Cada uno a lo suyo y punto. Ellos colocan las cargas, yo las vuelo.
Sin embargo hay códigos, hay señales. Debo encontrarlas, reconocerlas. De lo contrario, la misión fracasará. Veo un guardia "demasiado guardia", demasiado bien puesto, casi postizo, no tanto como para generar sospechas entre los "suyos" pero lo suficiente como para dejar entrever que puede ser de los "míos".
Debo arriesgarme. Me le acerco, Lo saludo.
- Va a estar movida la cosa, ¿no?
- Seguro, ni se imagina, este estadio se va a caer.
Diablos! Es la señal que estaba esperando, es uno de los infiltrados, es mi oportunidad para recuperar el banderín.
- ¿Se va a caer? - hago enfásis
- Oh, ya lo verá
Humor negro, sarcasmo. Esto caracteriza a los d.a.m.a.s. Mi instinto me invita a dar el paso esperado, no me queda mucho tiempo.
- Escuche amigo, yo soy uno de los suyos.
El agente me mira inicialmente receloso, luego, de manera imperceptible, me sonrié con cierta complicidad.
- ¿Uno de los míos? Así que usted es ...
- Dama - le contesto - soy dama y necesito su ayuda
Continua sonriendo, con agrado, con aceptación, dando a entender que con gusto me prestará toda su colaboración. Mi instinto no me ha fallado.
- Necesito el banderín, con urgencia, es cuestión de vida o muerte
- ... el ... ¿banderín?
- Sí, ya sabe, el detonador
El agente mira para todos los lados, me toma del brazo y me pide que lo acompañe. Me dice que hay que actuar rápido, que es una jugada riesgosa. El estadio está a reventar, y en cuestión de minutos yo lo voy a reventar.
Caminamos hacia la planta baja, un área relativamente despejada, un pasillo estrecho, algunas puertas. El guardia abre una de ellas, estoy ansioso.
- Nunca pensé que fuera tan evidente - me dice mientras introduce la llave en el cerrojo.
- Bueno, no lo és, ya sabe, entre nosotros juega el instinto
- Seguro - dice sonriendo
Abre. Entramos. Es una pequeña bodega semi-vacía, no veo banderines por ningún lado.
- ¿Y el banderín? - le pregunto con cierta sorpresa
- Aquí lo tienes muñeco - me dice mientras se baja la cremallera y deja salir su endurecido aparato.
- Pero .... ¿qué es esto?
- El banderín que necesitaba con urgencia esta linda dama - me dice mientras me agarra con fuerza y me pone de espaldas
Si que están bien entrenados estos tipos. En cuestión de un segundo me deja inmovilizado con mi nariz frente a la pared y mi culo desnudo frente a su verga.
- Usted no ha entendido una sola palabra, amigo
- Claro que sí muñeco. Entre nosotros juega el instinto. Aquí te va tu banderín, tu detonador
Mierda, me la clava a sangre fría.
"Escuche amigo, yo soy uno de los suyos". La saca y arremete de nuevo.
"Soy dama y necesito su ayuda". Me va a partir en dos.
"Necesito el banderín con urgencia, es cuestión de vida o muerte".
"Entre nosotros juega el instinto"
Derrama su leche. Detona.
El radio del polocho suena. Contesta algo fatigado. Le informan que lo necesitan con urgencia en el ala 4. Parece que han encontrado material sospechoso.
Todas las unidades en alerta.
Lo siento nene, tras el placer sigue el deber.
THE CATCHER IN THE RYE
Daniel Cardona Ochoa
Terminé de leer la maravillosa obra "The catcher in the rye" de J.D Salinger. Me sumergí en su lectura después de ver la película "John Lennon's Killer", donde me enteré que el trastornado Mark David Chapman cargaba una copia del libro antes de propinarle seis tiros a quien se autoproclamara mas famoso que el mismo Jesucristo.
Ese dato asaltó mi curiosidad. El nombre del libro me parece mas aburrido que un mico en un bonsai y de no haber sido por Chapman seguramente nunca lo hubiera leído.
Es bastante estúpido y egoísta de mi parte, pero de alguna forma la muerte de Lennon sirvió para algo, para que este libro cayera en mis manos y en la de muchas otras personas que lo leyeron por la misma morbosa razón, sin duda algo bastante estúpido y egoísta de su parte.
Es evidente que el libro es una aguda y explícita crítica al estilo de vida falso e hipócrita de la burguesía newyorkina. Eso lo vas a encontrar en todos los análisis, resumenes y comentarios que pululan en la red y otras fuentes de información. Y eso lo vas a encontrar también cuando leas el libro (si es que no lo has hecho). Es algo gráfico. Pero algo que yo encontré y que seguramente vas a encontrar cuando leas el libro (si es que no lo has hecho) es algo menos explícito, no tan obvio pero igual de igual de clave (a mi manera de ver), el tema de la muerte.
¿Acaso necesitamos flores cuando estamos muertos? Es lo que se pregunta el aburguesado Haulden Caulfield en la página 188 de mi libro de bolsillo. Y es que el jovencito con gorra tipo chavo-del-ocho (ocho-cientas veces mas costosa) se preocupa por la muerte. Caulfield está lleno de odio pero en su corazón hay espacio para el amor. Odia con toda su fuerza la piscina de superficialidad en la que se baña la élite a la que pertenece, odia estar allí sumergido, no poder salir y saber que terminará sus días ahogado en ella. Pero ama a su hermanito Allie, el pequeño que anda en el cielo, y a ese muchacho James Castle, el chico que se lanzó por la ventana del instituto Elkton Hills, y a ese profesor Antolini, que fue el único que quiso recoger el estampillado cuerpo del pobre Castle. Y ama a su hermanita Phoebe, es a la única a quien por nada del mundo le permitiría ir a su entierro.. Todo lo que ama está relacionado con la muerte.
"... Espero que cuando muera, a alguien se le ocurra lanzarme a un rio. No importa a donde con tal de que no sea a un cementerio ..." Muerte. Hipocresía. Su hermanito estaba muerto y lo enterraron en un "puto cementerio" y le llevaron flores y cayó un aguacero endemoniado y toda la gente corrío a montarse en sus jaguares y encendieron la radio y después se fueron a cenar a un restaurante chic.
"... y si algún día muero y me meten en un cementerio y si tengo una tumba y todo, seguro habrá un Holden Caulfield escrito arriba con la fecha en la que nací y en la que me morí y después, justo abajo, habrá un Chúpamelo ..."
Chúpamelo, el graffitti que Caulfield vió escrito en una pared del colegio de su hermanita y que borró de inmediato porque no soportaba que la pequeña lo leyera y se empezara a preguntar que diablos significa "chúpamelo". Y al salir del colegio volvió a ver el mismo graffitti en otro muro. Y en el museo. Y supo que no podía borrar todos los "chúpamelos" del planeta, supo que su hermanita no estaba a salvo. Y quiso convertirse en el Guardían entre el centeno, en el atrapa-corazones, un ser destinado a vigilar a los pequeños que juegan entre el centeno y detenerlos cuando se acercan al precipicio.
Caulfield no era el guardian entre el centeno, no era el atrapa-corazones, no podía salir de la piscina en la que nadaba, no podía prolongar la inocencia de su hermanita, ni salvar a los chicos de caer en el precipicio de la falsedad.
PD/
Mr Antolini fue el único que quiso recoger a James Castle después de que este se lanzó por la ventana. Fue el único que se impregnó de sangre. Los demás miembros de aquel burgués colegio, los falsos, no se untaban de sangre. Chapman lo hizo. "Imagine no possesions" cantaba Lennon. A Chapman no le cabía en su perturbada cabeza la idea de que alguien que tenía yates, ferraris y mansiones cantara algo como "Imagina que no hay posesiones". Chapman se untó de sangre. Los falsos no lo hubieran hecho.
Salinger (1)
Empecé a leer "The Catcher In The Rye" (El Guardián en el Centeno) de J.D Salinger por tres razones:
1. Morbo
Era el libro que llevaba Mark David Chapman en el momento en que llenó de balas a John Lennon y lo mandó al Sky a buscar diamantes.
2. Snobismo
El último premio Nobel de literatura, LeClezio, dice en una entrevista que Salinger es el autor que relee con más frecuencia.
PD/ No he leido nada de LeClezio y el hecho de que él diga algo no significa que sea bueno, pero está vez atinó, le voy tomando confianza.
3. Cinefilia
Una de las películas de mi adorado Gus Van Sant, "Descubriendo a Forrester"está basada en la vida de Salinger.
Voy en la mitad de este maravilloso libro "The Catcher In The Rye" y quiero devorarlo, por eso aquí termino este post. No se imaginan de lo que me había perdido.
Cuando llegue a la última página, postearé Salinger 2.
ROUND 15
Último Asalto
Daniel Cardona Ochoa
Ella golpea mi alma. Una y otra vez, con potencia, contundente, sin respiro. Si la campana no suena, si alguien no tira la toalla, este delgado pedazo de tela llamado alma será atravesado. Su guante de acero la dejará hecha jirones y se acabará el juego. Recuerdo que no hay nadie en mi esquina, lo de la toalla no es una opción. El round acaba de empezar así que si alguna campana suena, no será la de mi salvación.
Parece no haber remedio. Terminaré mis días con un hueco en forma de puño en medio del alma. Por ese agujero seguirán de largo esos amores que intenten acercarse, esas sonrisas cargadas de alegría, los sueños imposibles, la música y los recuerdos. Nada será retenido. Seré una esclusa perfecta, un hoyo negro que todo lo atrae para enviarlo hacia lo desconocido. Decoraré el espacio vacío, el irregular hoyo, con una gran foto suya. Tal vez de esa manera mi alma adquiera cierto colorido, cierta gracia.
El público se levanta. Siento un estallido de júbilo.
Siento que algo se ha roto.
LA ULTIMA CENA
Daniel Cardona Ochoa
El del rolex de oro, el de esas enormes cejas que me parece haber visto ya alguna vez, me mira fijamente con el ceño fruncido, comiendo algo indescifrable con su fea bocota abierta hasta más no poder, esperando generar en mí una reacción X, cualquiera que sea, para hacer gala de su poder, de ese poder estúpido que confiere un rolex de oro de 24 kilates y una Sig Sauer calibre 9 milimetros.
Si la palidez en mi rostro y un temblor nervioso delatan el miedo que este gordo asqueroso me produce, el muy cerdo se va a cagar de la risa y me convertiré en el objeto de una cadena de bromas de mal gusto que sin duda serán celebradas a rabiar por los cinco animales que lo custodian.
Si el orgullo me impulsa a retarlo, a devolverle una mirada de desaprobación, de disgusto, una ímplicita exigencia de respeto, terminaré con mas agujeros que los nikes de mi hermanito.
Con cara gana el Soprano, con sello pierde el fulano. La moneda debe caer parada, es mi única opción, tendré que permanecer inmutable, imperturbable, no hay otro chance.
Sigo comiendo, ignoro su mirada asesina, sus enormes cejas, su rolex de oro, su bocota abierta y llena de "algo", su Sig Sauer y los cinco matones que lo acompañan. Acelero, eso sí, sin que se haga demasiado evidente, la ingestión de mi comida. Ya no me sabe a nada, dejo sobre el plato una porción no despreciable de mi paella valenciana y le hago una señal a la mesera. La chica se acerca y antes de que pueda pedirle la cuenta me informa con una sonrisa triste que el Señor Sabatini (hace enfásis al pronunciar la palabra Señor, como si se tratara de Jesucristo) se ha hecho cargo de mi factura.
- ¿Podría agradecerle al señor .....?
- Sabatini, su apellido es S A B A T I N I
- Ya veo, ¿Podría agradecerle de mi parte?
Supongo que a este matón no le va a gustar ni cinco que no le agradezca en persona ... pero ni modo ... donde me le enfrente me quiebro, perdería mi entereza, la palidez se apoderaría de mi rostro y el tartamudeo no tardaría en aparecer.
¿Por qué diablos pagó mi cuenta una bestia que me ha mirado toda la noche con los ojos del odio? ¿Por qué la camarera me sonrió con lástima al informarme de aquella repentina invitación?
¿Por qué estoy cagado del miedo?
Judas besó a Jesucristo antes de entregarlo a los romanos, Tyson se comportó como caballero antes de arrancarle media oreja a Evander Hollyfield; la historia se repite ... el Sr Sabatini paga mi cuenta antes de ... ¿De Qué? ...¿de llenarme de agujeros?, ¿De dejarme respirando para adentro? ¿de cortarme en pedazos?
Por alguna razón mi mente comienza a trabajar rápido en momentos de presión, sentido arácnido tal vez, empiezo a atar cabos mientras me levanto de la silla y me pongo mi abrigo. Un bombardeo de flashbacks me marea.
La fiesta del viernes, demasiado tequila, demasiado voltaje.
Me pongo mi bufanda.
Cuantas chicas en la pista Dios mío!!!, es hora de mover un poco el esqueleto. Esto es el paraiso. Una de ellas baila de espaldas a mí, tiene un buen culo, está demasiado cerca, la rozo con mi aparato cargado, mis amigos se ríen.
Me pongo los guantes, rápido, miro de reojo al tal Sabatini, quiero largarme cuanto antes.
A la chica parece gustarle. Sigue bailando, aún de espaldas, voltea lentamente, estoy que reviento, la tengo de frente ... Dios mío ... ¿qué diablos es esto? Es todo cejas!!! Esto es el infierno, se me cae aquello, son unas cejas mata-pasiones.
Dejo algo de propina para la camarera. Una gota de sudor frío cae sobre la mesa.
La chica me sonrié y mis amigos se tiran al piso de la risa. Siento asco. Saco mi peine y se la entrego a la muchacha, le digo que se le han desacomodado un poco sus cejitas con tanta brincadera. Todos estallan en una sola carcajada. Fue una sola broma pero no es para tanto. La chica me mira con furia. Me grita algo. No logro entenderle.
Me retiro del restaurante. Camino lentamente hacia la salida. Inevitablemento miro hacia la mesa de Sabatini. Su mirada no ha cambiado. Es todo cejas!!! Esto es el infierno.
TEOREMA
Por: Daniel Cardona Ochoa
De Pier Paolo Pasolini no conocía mas que tres cosas:
1. Que era italiano (su apellido es gráfico)
2. Que era cineasta
3. Que murió desfigurado luego de una brutal paliza
Esas eran mis referencias. Todas juegan a su favor. Me caen bien los italianos, me caen bien los cineastas y me caen bien los cadáveres.
También me cae bien Andrés Caicedo, quien no es italiano pero era cineasta y desde hace rato cadaver. Su libro "Ojo al cine" es uno de mis tesoros y en alguna fibra de mi memoria hago la conexión Caicedo-Pasolini y tiene que ser a través de aquel libro.
Bueno, ayer pasé por la videotienda y recorrí cuatro veces el ala de "films réguliers". Es la sección en la que siempre escudriño porque puedo llevarme tres películas por cinco dólares. Al ala de novedades ni me arrimo porque cada film cuesta 6 dólares y fuera de eso hay que devolverlos al día siguiente. Después de ocho meses se van agotando las opciones, cosa que puede no sonar nada bien pero que a veces puede depararte agradables sorpresas.
Aquellos filmes que habías descartado por una u otra razón ahora se te enfrentan y te dicen "OK viejo, te tocó probarme".
Una de esas cintas poco provocativas tenía el título TEOREMA ocupando media carátula.
No confío mucho en las manifestaciones artísticas promocionadas como "obras maestras". Me generan desconfianza, tipicamente me resultan aburridas e insufribles; pero bueno, si Andrés Caicedo habló de Pasolini habrá que ver a Pasolini. No se trata de hacer todo lo que Andrés Caicedo hizo, no pretendo irme a la tumba luego de tragarme 200 pastillas de seconal. En realidad fueron 40.
Me llevé el filme a mi casa.
Hay ciertas manifestaciones artísticas que me resultan insufribles. Hay ciertas manifestaciones no-artísticas que me resultan insufribles. Y viceversa.
TEOREMA (sí, con mayúsculas) se me hizo SUFRIBLE; ardua, pesada.
¿Divertida? Para nada
¿Aburrida? Para nada
Viendo esta cinta me pasó lo mismo que al leer El Proceso de Kafka o La Nausea de Sartre. Obras que me provocaba dejar de leer pero que no podía, que eran como un imán, y no por entretenidas, no, simplemente me sacaban el espíritu masoquista. Con razón te desfiguraron de semejante manera Pier Paolo, alguien se vengó como es debido. No era capaz de dejarlas, algo bastante enfermo, nada que ver con aires intelectuales (fíjate que leí a Kafka, ¿Has leído a Sartre?, buuuuhhhhhh), nada de eso, como diría Medina Reyes, he leído menos libros de los que he escrito pero entre esos están El Proceso y La Nausea (que hacemos pues!!!). Me refiero a otra cosa, a eso que les sucede a las esposas cuando se aferran a sus maridos (si es a eso a lo que se aferran) a pesar de que estos las muelen a palos. ¿Kafkomasoquismo?
Empecé a ver TEOREMA (sí, con mayúscula) y mas de una vez oprimí el stop. Pero algo inexplicable me obligaba a darle al play y así se me fueron casi dos horas.
Varios días después de haberla visto sigo procesando información, digiriendo la celulosa. Es una de esas películas que te dan mucho pero que te exigen demasiado, que te retan, y a veces a uno le gusta que lo reten. Es de esas películas que te piden fidelidad, que te piden que no vayas al baño, que no oprimas el pause, ni el stop, que te demandan lealtad aunque te estén dando una muenda, aunque te estén desfigurando.
Lo mas jodido del caso es que parece que no agarré ni media. Al no tener la capacidad (¿inteligencia? ¿habilidad?) de interpretar el dichoso teorema tuve que recurrir al patético truco Google-Teorema-Pasolini. Antes de eso busqué el artículo de Caicedo en "Ojo al cine" pero ese texto me dejó aún mas loco. De 163 mil páginas desplegadas, las cuatro primeras le daban la misma explicación al film y no había necesidad de seguir buscando. El resto diría lo mismo. Se hizo la luz. Sí, que vaina, ahora es demasiado evidente. Maldita sea. Es como cuando se me olvida el nombre de Gwyneth Paltrow y por mas que lo intento no logro acordarme y me rindo y le digo a mi chica "oye, ¿cómo es que se llama la chica de Seven? esa a la que le cortan la cabeza..." GWYNETH PALTROW. Otra vez. Y si no me dice no duermo, pero duermo mal, porque es lo mismo que pasa cuando me faltan 2 palabras para llenar el crucigrama y después de dos horas volteó la página para mirar la solución. FARSA. Ni llené el crucigrama, ni me acordé del nombre de la protagonista de Seven (mi amor, ¿cómo es que se llama esa chica?) ni entendí el TEOREMA de Pasolini.
Bueno, saldé una deuda con la historia del cine. A veces hay que sufrir a los grandes. A Kafka, a Sartre, a Pasolini o a Oliver Kahn. Después se embelesará uno con Ronaldinho, Bukowski, Allen o Jarmusch; unos mas divertidos pero no por ello menos valiosos.
Regálame una mirada
Por: Daniel Cardona
Camiseta negra con el logo de Megadeth en el pecho.
Encima una leñadora roja con los botones abiertos.
Un jean desteñido con un agujero a la altura de la rodilla.
Converses azules, claro.
Y un MP3 a todo volumen.
Podrías ser tú pero su cabello es demasiado largo.
La música que emite su aparato inunda mis oídos como un escape de gas colándose por la rendija de la ventana. Sus tímpanos están al borde la ruptura pero a mi sólo me acaricia un murmullo.
Sus ojos verdes destilan dolor y yo quisiera matar a la sabandija que lo hace sufrir. Quisiera también que sus ojos destilaran deseo y se dirigieran a mí, que miraran mis tetas con descaro en lugar de limitarse a observar el vaso de cerveza jalisco que le serví hace ya un buen rato.
Hoy vino solo y mañana también. Luego desaparecerá. Tres años sirviendo las mesas de este patético antro me han hecho desarrollar un buen olfato.
No hay muchos clientes pero el par de tipejos que fuman tabaco me hacen el reclamo. Apagué el equipo de sonido para escuchar sus pensamientos pero ahora es el momento de volverlo a encender, aquí he visto apuñalear a mas de uno por asuntos de menor importancia.
Oprimo el play. El chico bebe un último trago. Deja unas cuantas monedas sobre la mesa.
Se levanta y se esfuma.
Dejo la barra y camino lentamente hacia su mesa mientras la versión country de Caleb Meyer me señala el ritmo. El pedazo de tela a cuadros que desnuda mis piernas le saca un ordinario piropo al remedo de vaquero que me sonríe desde la tabla de billar. Una sonrisa incompleta a decir verdad. Alguien mas macho le torció la nariz y le robó un diente.
Podrías ser tú pero su cabello era demasiado largo.
Llego a la mesa, levanto el vaso y paso un trapo rojo sobre esa mezcla de alcohol y lágrimas. Tres monedas de las grandes. El chico fue generoso pero no lo suficiente. ¿Por qué no me regalaste una mirada?
Tu mirada no me pertenece. Y tú tampoco a este lugar. Llora tus penas en otra parte, camufla mi música con tu trash metal en otro antro, nene, en uno mas acorde; acá lo único que vas a encontrar es una navaja que se ajuste a tu corazón.
Meto las monedas en mi bolsillo y regreso a la barra con un vaso vacío y la mirada de un par de cerdos clavada entre mis piernas.
¿Me invitas a un trago? vaquero
No se niega y cree que eso le da derecho a zarandearse conmigo. Ni lo sueñes cariño.
Bueno, tal vez lo considere, desde que te fuíste se me apagaron las ganas y al parecer el ángel de los converses las ha vuelto a encender. No será contigo que las apacigüe. Tampoco con ese hermoso chico, lástima! Será este vaquero el que se divierta.
Tal vez se lo merezca, es generoso, me regala miradas y piropos. También un trago que sirvo en el mismo vaso del que bebió un muchacho de ojos tristes.
Oye vaquero ¿qué tal disparas?
Excelente 2008. Primero The Cure, luego Radiohead y ayer fue tu turno, Reznor. Nine Inch Nails la rompió toda en Centre Bell.
Pude "colarme" la cámara, filmé una parte: http://es.youtube.com/watch?v=aHA5shAsVQE
Poderoso concierto.
Medallo Shooting
Por: Daniel Cardona
Billy no sé que putas (el vocalista de Greenday, un ídolo al que no me le sé el nombre), Sid Vicious y Ian Curtis usaban converses. Si no lo crees puedes chequearlo en el website oficial de los zapatos mágicos.
Ian Curtis colgó sus converses demasiado pronto. Preparó la soga a los 23. El mecanismo que hacía las veces de tendedero de ropa mojada se convirtió en su hamaca eterna. Donde antes colgaron pantaloncillos húmedos, baratos y sucios ahora pendía un chico indescifrable con hermosos ojos arriba y con hermosos tenis abajo. Sus compañeros de banda sintieron mas dolor por la muerte de su agrupación que por la partida de su "amigo". Su inesperado escape le dio la estocada final a Joy Division. También le dió su bendición. La leyenda había comenzado.
Conocí a Joy Division gracias a mi amigo Larson. Comencé a portar zapatos converses gracias a él también. Yo era un patético ignorante y fue él quien me sacó de la oscuridad. Pensándolo bien, fue quien me sumergió en ella.
Yo andaba bien empapado de las superbandas que inundaban las emisoras y las discotiendas de mi barrio. Eso me bastaba para dármelas de erudito. Los vagos de la cuadra escuchaban con atención mis historias sobre The Doors, The Cure y los Stones. Se deleitaban oyéndome, claro, no conocían algo distinto al vallenato. Me las daba de Sensei pero un día conocí a Larson. Ese día salí del agujero.
Nos conocimos en el homenaje a The Doors organizado por los locos del Pub Montreaux el jueves de una semana lluviosa. Sudoroso salí directamente desde un pogo hacía la barra. Necesitaba con urgencia una cerveza. Esperé a que me la sirviera ese calvo musculoso y tatuado que tanto detestaba. No soportaba esa estúpida historia acerca de su alucinante viaje a Argentina, la tierra de Soda Stereo, Calamaro, Spinetta, y un largo etcétera. El idiota juraba que se había trabado con Charly García en un antro de Buenos Aires. A mi me importaba un culo esa sarta de babas que salía disparada entre sus dientes cada que una linda chica le pedía un Coctel Montreaux.
Detecté una figura negra a mi lado. Solitaria, alejada de la masa, lejos del pogo, aborbiendo con calma las psicodélicas melodías, casi con ... sabiduría.
Su atuendo era negro. Igual que su cabello y sus ojos. Igual que su alma y su corazón. Su piel era blanca como la muerte y sus ojos eran tristes y hermosos. Eran los ojos de Ian Curtis clavados en dos agujeros ajenos. Llevaba un CD entre sus manos. Joy Division - Closer. Captó mi interés por el disco y me apuntó por la espalda.
- ¿Te gustan sus temas?
Mi afirmación no debió haber sido muy convincente. Era evidente que nunca había oído hablar de tal grupo. El barman sirvió la cerveza y soltó una risotada.
- Toma, es tuyo.
No supe que responder. Tomé el CD con cierta verguenza. Me mintió con sutileza al decir que era un alivio encontrar a alguien con buen gusto. El barman me miró con envidia apagando su estúpida risa. Me tomé la cerveza de un solo trago. Larson hizo lo propio con la suya, algo que interpreté como el sello una suerte de pacto. Se paró de su silla tarareando "Alabama Song". Su inglés era perfecto, nada que ver con el mío.
- Nos vemos el jueves, es el homenaje a Division.
.
.
.
PD/
Este es un extracto de la novela en la que estoy trabajando "Medallo Shooting".
Centro Conmemorativo del Holocausto - Montreal

Salimos mareados, asfixiados, como si hubieramos estado metidos en una cámara de gas.
Un museo al que hay que ir. A marearse, a asfixiarse, a avergonzarse.
ROUND 13
La certeza del fracaso
Por: Daniel Cardona Ochoa
ROUND 13
La certeza del fracaso
Debe ser jodido llegar de pie al asalto 13; vayas ganando, vayas perdiendo.
Si eres quien lleva la peor parte seguro estarás vuelto mierda, con los ojos morados, hichados, peleando por nada porque sabes que los rounds restantes no serán suficientes para contrarrestar los puntos que le han anotado a tu adversario. Sabes que aunque termines la pelea vas a perder por decisión unánime.
La paliza es violenta. Mira tu rostro. Cierto, no puedes hacerlo, imáginalo entonces. Sabes que los milagros no existen pero sigues comprando cada ocho días el billete de lotería. Sigues lanzando ciegos golpes al aire imaginando conectar uno de ellos en la quijada del salvaje que te está matando. Sabes que esta no es tu velada pero te empeñas en llegar al final. Expones tu vida por nada. Tu paga no se verá reducida si tiras la toalla ahora mismo. Recibirías los mismos billetes aunque te hubieran knockeado en el primer asalto. Alargar la derrota es alargar el sufrimiento pero no pretendes lanzar la toalla. Tampoco es cuestión de orgullo. No permanecerás en la memoria de nadie. Todos recuerdan al campeón, el derrotado pasa al olvido así haya soportado el calvario completo, las 15 estaciones. Al fín de cuentas es un desgaste de energías, no ganas nada metiéndote al baúl del olvido totalmente desfigurado cuando pudiste haberlo hecho con un par de moretones. Sé cuál es el punto. Tu punto es la certeza del fracaso. Vivir sin la duda. Llegar al último asalto es la evidencia. Se fracasó y punto. Podrás curar las heridas con tranquilidad, sin el maldito suplicio de la duda. Tirar la toalla es pasar el resto de los días haciéndose preguntas estúpidas del tipo ¿Y si me hubiera ganado la lotería?
No debe ser fácil tampoco ir ganando. Ver como tu víctima te pone la otra mejilla en lugar de dejarse caer, besar la lona y descansar. Cada vez que le asestas un golpe mortal lo absorbe como una inagotable esponja. Lo has puesto a ver el cielo y parece que no le basta. Mil pequeñas estrellas orbitan su cabeza. Con cada golpe aparece una nueva y es él quien orbita a tu alrededor, tambaleándose, tanteando las cuerdas, lanzando ganchos sin rumbo. Lo estás matando. El referee no detiene la pelea porque los espectadores gozan con la masacre. Tal vez él mismo lo disfrute. Nadie quiere que el espectáculo termine antes de tiempo excepto tú. Quieres derrumbarlo de una buena vez por todas pero no hay caso, ni la patada de un burro lo lograría.
Su sangre te salpica. Está bien caliente, te quema, te arde. Miras hacia su esquina pero está vacía. Nadie tirará la toalla. Te llenas de rabia y concentras tu ira en el guante.
Por fín.
Cae como una pluma.
Demasiado tarde. La campana suena y lo despierta. Se levanta. Aún es temprano para dormir.
TOUT EST PARFAIT (2)
Por: Daniel Cardona Ochoa
Quebec. Cinco amigos. Un pacto. Un pacto implícito, un pacto serio. Cuestión de vida o muerte. No. Cuestión de muerte. Lo incumples. Sigues de este lado. Tal vez tus amigos también. Sí, toma tu celular y márcale a Alex, tal vez te conteste, tal vez te diga "sigo aquí loco, todo bien".
No lo hace.
No hay por qué imaginarse lo peor, no quieres formar en tu mente la imagen de Alex tendido en la hierba con una bala incrustada en la cabeza. Debe andar en el metro, allí no entran las llamadas. Sí, eso és, te haces a esa idea mientras caminas a la casa de Simon.
Saimon.
Prefieres caerle de sorpresa, no soportarías otra llamada sin contestar. La casa de Simon es tu casa, has pasado mas tiempo en su habitación que en cualquier otro lugar. Te has matado con Simon en el play-station, has fumado con tu amigo del alma uno que otro pucho de marihuana, escuchado en silencio un CD entero de Blonde Redhead, hablando de chicas, hablando de esto y de aquello, incluso de la muerte.
La puerta de la habitación está cerrada. Simon no responde a tu llamado. Mierda, te va a matar cuando se entere que has derribado su puerta pero no te importa, la abres de una patada que te sale con el corazón. Y ahí lo ves, lo que se te rompe de una patada es el alma al ver a tu amigo ... como nunca hubieras querido haberlo visto. Carajo.
¿Y ahora? Todo es demasiado confuso. Sí, el celular. Marcas. Nadie responde. Tal vez seas tú quien deba responder. Te van a bombardear a preguntas. Es evidente que esto no es una coincidencia y será sobre tí donde se posarán todos los interrogantes. ¿Acaso hay una respuesta? Eso no importa, fuíste quien rompió el pacto y tus amigos ya no están de este lado. Ellos no pueden dar explicaciones. Los muertos no hablan aunque se diga lo contrario.
Se te vino el mundo encima. Cosas como estas suceden, es lo que pasa cuando decides dar marcha atrás en el último segundo. Elegir no cruzar el límite puede ser tan jodido como lanzarse al vacío. Sasha, Simon, Alex y tu amigo de cabello largo toman cerveza en alguna parte. Tal vez brinden en tu nombre, tal vez celebren que no estés reunido con ellos, que hayas levantado el pie del acelerador. Tal vez eleven sus botellas y te susurren desde aquel lugar "A tu salud Viejo, por acá todo bien, todo es pefecto".
Todo está bien
Por Daniel Cardona Ochoa
¿Alguna vez te ha pateado un burro en el pecho? ¿No? Si quieres saber que se siente, no te pierdas esta película.
Es demoledora.
Me knockeó.
Anoche la ví y no me he podido levantar de la lona.
No me siento capaz de escribir algo decente al respecto. No todavía. Tal vez esta semana lo haga. Sí, lo voy a hacer. Lo único que puedo decirte es que desde ahora está en mi Top 5. Una de las mejores cintas que he visto en mi vida ... sí, sorry, no me sale algo mas inteligente ... pero es que este film de verdad me ha dejado aturdido.
Y el soundtrack ... de todo mi gusto ... entre otras BlondeRedhead (misery is a butterfly) ...
http://www.youtube.com/watch?v=ura2VLgx6Pk
Que viva el cine que nos manda a la lona.
Arañas en las drogas
Por: Daniel Cardona Ochoa
Estoy leyendo (otra) biografía de Los Doors. Bueno, en esta hay un apartado interesante:
Ya saben que a Morrison le gustaba experimentar con aquello de la alteración de los sentidos y la conciencia. Resulta que Jim Morrison y sus amigos (Phil Oleno y Felix Venable) estaban hablando acerca de algunsa fotografías de telas de arañas fabricadas por arañas (obviamente) bajo la influencia de ciertas drogas. Las telarañas hechas bajo el influjo del LSD eran geometricamente regulares. En cambio, las redes hechas bajo el efecto de la mescalina eran arbitrarias, caoticas, ilógicas y "enfermas" (como diría Morrison).
Los tres decidieron entonces ir en busca de una muestrita de mescalina en su estado mas puro: El cactus peyote.
Lo que sigue es toda una historia acerca de un viaje al desierto de Arizona. Después tocamos ese tema. Por ahora, bye.
Vale la pena darse un paseo por el centro de diseño de la UQAM. Hay una exposición de arquitectura relacionada al arte bastante interesante. Entre otras obras, se están presentando las Arqui-Ficciones del fotógrafo belga Filip Dujardin, que en lo particular me han causado un gran impacto. Salvaje visión futurista.
Toren Armen, de Filip Dujardin

YELLOW STICKY NOTES
Jeff Chiba, cineasta indye canadiense ha creado un cortometraje con aquellos pegajosos papelitos amarillos llamados sticky-notes.
En la obra "Yellow Sticky Notes", de seis minutos de duración, Chiba nos presenta una especie de autobiografía usando 2300 autopegantes y una músiquita minimalista que le sienta bastante bien al corto.
Lo pueden ver en la siguiente dirección:
http://www.youtube.com/watch?v=7IeSqVboADw&feature=related
Me gustó bastante. Espero que a tí también.
Bye.
SYMPATHY FOR THE DEVIL
Arte y Rock and Roll desde 1967
Museo de Arte contemporaneo
Montreal
Octubre 2008 - Enero 2009
Una de las obras que serán expuestas es "Neil Young" de Melanie Schiff (abajo)
Abajo Foto-collage de la serie Body Mix de Christian Marclay
Iré colgando mas obras en estos días. Por ahora me despido.
Un Oso en Berlín
Un Leopardo en Locarno
Un León en Venecia
Un Tigre en Rotterdam...
UNA LOBA EN MONTREAL
Festival del Nuevo Cine - Montreal - 37 edición - 8>19 Octubre
ZILON
Las imágenes del artista canadiense Zilon son impactantes. La mayoría de sus obras pueden encontrarse en el siguiente sitio:
http://www.zilonsonic.com/Zilon_Current_Works/Zilon_Current_Works.cfm
Ayer vi algunas de sus obras en una exposición (de las que me gustan, gratuita), el precio promedio por pintura es de unos 3,000 dolares.
Fragmento
Daniel Cardona Ochoa
Un anciano barbado le habla a las olas en el Viejo Puerto. Es una escena cotidiana. Sucede en el metro, en las esquinas, en los cafés y en el resto de lugares comunes que no necesito describirte. Ya los conoces, los has disfrutado, los has sufrido.
El viejo me ignora, centra toda su atención en las frías olas. Buena elección. Lo dejo, se me hace tarde y el hambre me mata. Un hambre brava, como un libro de Sartre, desesperante pero debe soportarse. Hoy no hubo espacio para almorzar, ya sabes, problemas en el trabajo que te roban el tiempo y las ganas.
Llego al metro. Saco de mi mochila la hamburguesa que debí haber devorado hace horas. Entro al vagón, me siento y abro la boca hasta que me duele. Quiero tragarmela de un solo bocado pero mi boca permenece así, abierta, al detectar al ente que va sentado frente a mí.
Esa señora tiene el rostro del miedo.
Se come las uñas con una angustia espesa. Sus ojos no le pertenecen. Su alma tampoco. No está poseída. Todo lo contrario. Desposeída de vida, de alma, de todo salvo de angustia.
Comienza a hablar sola, voltea su cabeza de un lado a otro. Mira con desconfianza. Encuentra un peligro, una amenaza en cada uno de nosotros.
El anuncio del altavoz me saca de mi abstracción. Desciendo lentamente, echándole un último vistazo. Observo como detiene la mirada entre sus dedos, tratando de encontrar algo de ... uña ... supongo.
Un vago espera afuera con una botella de alcohol barato en una mano y una esperanza de caridad en la otra. Le doy mi hamburguesa, el hambre ha desaparecido.
No dejo de pensar en ella, imagino que nunca se baja de aquel vagón, yendo de allá para acá, comiendo las sobras que algún cochino ha dejado en la banca, bañándose con las miradas de los viajantes y esperando con ansía que algo que nació con ella deje de pasearse por la calle del juicio errante y regrese algún día a su lugar.
SOBRE LA TELA DE UNA ARAÑA
Hace unos dos años escribí una novela titulada "SOBRE LA TELA DE UNA ARAÑA". Se trata de la historia de una chica pelirroja prepago que se sumerge en el bajo mundo de su ciudad, Barrio K, para cazar aquel fantasma que siempre la ha atormentado.
Si te interesa leerla, te la regalo, puedes descargarla gratis desde esta dirección:
Súfrela, o disfrútala.
Mi instinto me señala el peligro / Mi estupidez cede a su atracción
El puto sol en tu ojo
REALIDAD LITERAL
Maquina de coser palabras
Mi Causa Perdida
PRE TEXTOS
Relatos del ultimo vaquero